Baloncesto | Minibasket
Pablo Santórum se asoma al futuro del baloncesto español
El jugador vilagarciano del CLB, nacido en 2014, firma una brillante irrupción con la selección gallega en el Campeonato de España minibasket, una cita reservada para algunas de las mayores promesas del país

El jugador vilagarciano fue uno de los destacados en la selección gallega. / FGB
Pablo Santórum ya sabe lo que es medirse con el mejor minibasket del país. Y hacerlo, además, con un papel importante. El jugador vilagarciano, nacido en 2014 y formado en el CLB de Vilagarcía, acaba de completar una participación de enorme valor en el Campeonato de España de selecciones autonómicas disputado en Salou y Reus, una de esas grandes citas del calendario formativo por las que en su día pasaron nombres que más tarde alcanzarían la élite del baloncesto nacional e internacional.
Su presencia en la selección gallega encierra un mérito notable. No solo por tratarse de su primera convocatoria para un Campeonato de España, sino por el recorrido previo que hubo detrás. Pablo acudió a todos los entrenamientos desde la pasada temporada, cuando todavía era un año menor que muchos de los jugadores que estaban entonces en dinámica de selección. Fue creciendo en el proceso, entrando en las concentraciones de Ribadeo, primero dentro de un grupo amplio de 18 jugadores, y manteniéndose después entre los 14 elegidos para torneos preparatorios como el de Marín, en febrero, y el de Miranda, un mes más tarde. Su constancia acabó teniendo premio.
Ya en el campeonato, Galicia volvió a firmar una actuación de mucho nivel. El combinado gallego cerró la competición en una brillante quinta posición, un resultado que habla por sí solo de la exigencia superada. No en vano, la selección se ha mantenido entre las ocho mejores de España en los últimos cuatro años, aunque hacía tiempo que no alcanzaba un quinto puesto. En la fase de grupos, el equipo entrenado por Yago Mariñas y Hugo Pérez, ambos del Basket Coruña, ofreció una imagen sobresaliente. Galicia superó con autoridad a Ceuta y, a continuación, a Extremadura y Euskadi para meterse entre las ocho mejores selecciones del campeonato.

Reconoce el valor de su primera participación en un Campeonato de España. / FGB
En la lucha por los puestos de honor, el primer cruce llevó a los gallegos a medirse con la Comunidad Valenciana, que acabaría proclamándose campeona de España. La derrota relegó a Galicia a la pelea por las posiciones del quinto al octavo lugar, pero el equipo reaccionó con personalidad. Primero firmó una gran victoria frente a Baleares, en un encuentro en el que Pablo Santórum dejó una de sus actuaciones más destacadas del torneo. Después, Galicia cerró su participación imponiéndose a Canarias por cuatro puntos para sellar ese meritorio quinto puesto final.
Más allá de los resultados, la experiencia dejó huella en el joven vilagarciano. Pablo disputó los seis partidos del campeonato y contó con protagonismo en los momentos de mayor exigencia, señal inequívoca de la confianza que generó en el cuerpo técnico. Su rendimiento llegó, además, en un contexto competitivo muy distinto al de su día a día. «El juego en el Campeonato de España es más intenso de lo que estoy acostumbrado en la liga gallega con el Sigaltec CLB; todos iban muy duros al aro y con más seriedad táctica. Éramos de los pequeños del campeonato en cuanto a tamaño», explica. Lejos de encogerse, respondió con valentía: «Me encontré bien, sin miedo».

El jugador vilagarciano en una acción ofensiva ante Extremadura. / FGB
El campeonato también fue para él una vivencia de convivencia y aprendizaje. «Conocí a muchos amigos de toda Galicia. También tuvimos una convivencia genial con la selección femenina y con otras selecciones. Hablábamos con ellas, casi todos estábamos en el mismo hotel», relata. Tras seis partidos de máxima exigencia, reconoce haber terminado «reventado después de tantos partidos y de tanta exigencia», aunque con la satisfacción de haber aprovechado la oportunidad.
Hijo de Kiko Santórum y Uxúa Díaz del Río, exdeportistas vinculados respectivamente a Os Ingleses en rugby y al Cortegada en baloncesto, Pablo continúa así una tradición familiar marcada por el deporte. En su caso, con una idea muy clara de por qué juega: «Lo que más me gusta del baloncesto es jugar y pasar el tiempo con mis amigos, que además son mis compañeros». En Salou y Reus dio un paso al frente. Uno de esos que anuncian que Vilagarcía también tiene sitio en el porvenir del baloncesto español.
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