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Música

1996, el verano en que el 'britpop' alcanzó el cénit (y empezó a desmoronarse)

La Eurocopa de Inglaterra y los dos conciertos de Oasis en Knebworth marcaron hace 30 años el punto de inflexión del periodo de euforia social y cultural que se conoció como 'Cool Britannia'

Liam Gallagher en Knebworth, en una imagen del documental 'Oasis Knebworth 1996'.

Liam Gallagher en Knebworth, en una imagen del documental 'Oasis Knebworth 1996'. / Roberta Parkin

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Rafael Tapounet

Barcelona

"Si hubiéramos sabido que íbamos a hacer historia, habría elegido un mejor 'outfit'". Con esa proverbial mezcla de arrogancia y sorna se refería años después Noel Gallagher a las dos actuaciones que Oasis ofreció los días 10 y 11 de agosto de 1996 en Knebworth Park, el recinto para conciertos más grande del Reino Unido. En esas dos noches, el grupo de Manchester, propulsado por las extraordinarias ventas de su segundo álbum, '(What’s the Story) Morning Glory', congregó a 250.000 personas, aunque las peticiones de entradas superaron de largo los dos millones, la mayor demanda jamás registrada en la historia de la música británica. Con los conciertos de Oasis en Knebworth, el 'britpop', el movimiento musical que, reivindicando el legado del pop de los 60, el glam y el punk de los 70 y el indie de los 80, se impuso la misión de reconquistar para Gran Bretaña el trono del rock alternativo, alcanzó su cénit hace ahora 30 años. También fue el principio de su fin.

Nacida en abril de 1993 en las páginas de la revista 'Select' con el propósito de convertir a un puñado de grupos de pop de guitarras (Suede, The Auteurs, Pulp, Blur, Denim…) en la respuesta británica al entonces hegemónico grunge estadounidense, la etiqueta 'britpop' atrapó la atención del público general en el verano de 1995, con la feroz batalla de declaraciones que precedió a la publicación, el mismo día, de los nuevos 'singles' de Blur (londinenses de clase media) y Oasis (mancunianos de clase obrera). Por estrecho margen, el 'Country House' de Blur se llevó ese asalto frente al 'Roll with it' de Oasis, pero serían estos quienes acabarían ganando el combate comercial de manera contundente cuando se pusieron a la venta los álbumes correspondientes.

Optimismo patriótico

Fue en los meses que siguieron cuando empezó a imponerse la narrativa que consagraba al 'britpop' como uno de los pilares de un amplio movimiento social vinculado a la corriente de optimismo que suscitaban la estabilidad económica y la inminencia del regreso del laborismo al poder después de más de tres lustros de gobiernos conservadores. La pujanza cultural británica no solo se manifestaba en el terreno musical, sino que se extendía a ámbitos como el cine -en mayo de 1996, la presentación, fuera de concurso, de 'Trainspotting', de Danny Boyle, sacudió al Festival de Cannes-, el arte y la moda, y todo ello alimentó entre las generaciones más jóvenes una oleada de orgullo patriótico que dio lugar a la expresión 'Cool Britannia'.

Aunque aún quedaban por delante largos meses de oropel y Union Jack, podría decirse que las cosas empezaron a torcerse el 26 de junio de 1996. Ese día se enfrentaban Inglaterra y Alemania en una de las semifinales de la Eurocopa de fútbol, que se disputaba en territorio inglés coincidiendo con el 30 aniversario de la primera y única victoria de Inglaterra en un Mundial. Junto a himnos del 'britpop' como 'Wonderwall' y 'Common people', la canción que sonaba por todos lados era 'Three lions', compuesta por el grupo de Liverpool The Lightning Seeds para acompañar a la selección inglesa: un tema brillante que, con su combinación de nostalgia y euforia, sellaba la alianza entre la escena pop y el nacionalismo balompédico. No fue suficiente. Ese día Alemania ganó a Inglaterra en la tanda de penaltis. Pocas horas antes, se había publicado el primer sencillo de las Spice Girls, 'Wannabe'.

Después llegó lo de Oasis en Knebworth. Y a partir de ahí todo empezó a ir a peor. El 23 de agosto, Noel Gallagher decidió que su hermano Liam no estaba en condiciones de participar en la grabación de un recital acústico del grupo para la serie 'MTV Unplugged' y asumió el papel de cantante único. La explicación oficial fue que Liam padecía una laringitis, aunque las imágenes lo mostraron en la zona VIP bebiendo cervezas y fumando cigarrillos con cara de querer asesinar a alguien. Al cabo de solo cuatro días, Oasis se embarcó en una gira americana que estuvo marcada por las peleas y las deserciones. Los hermanos Gallagher se convirtieron rápidamente en carne de tabloide y de parodia. El tercer álbum de Oasis, 'Be here now', grabado en pleno desfase cocaínico y publicado en agosto de 1997, fue un éxito comercial pero demostró que, musicalmente, el 'britpop' era ya un callejón sin salida. Grupos como Blur y Pulp tomaron nota y se mudaron a otros parajes.

La muerte de Diana de Gales el 31 de agosto de 1997 acabó de enterrar el entusiasmo jovial de la 'Cool Britannia'. A finales de ese mismo año, el príncipe Carlos y sus hijos, Guillermo y Enrique, asistieron al estreno mundial de 'Spice World', la película de las Spice Girls. Justo en esos días escalaba en las listas 'Angels', de Robbie Williams, un tema que pretendía adscribirse a los patrones musicales del 'britpop' en un momento en el que los verdaderos adalides del movimiento se desmarcaban de la etiqueta a toda prisa. Poco después, 'Angels' sería votada por los oyentes de la BBC como la mejor canción británica del último cuarto de siglo.

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Fuente: El Periódico

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