A los 95 años
Muere Sonny Rollins, el gran coloso del jazz moderno
El saxofonista, que recibió la Medalla de Oro del Festival de Jazz de Barcelona, fallece a los 95 años

El saxofonista de jazz estadounidense Sonny Rollins. / EFE
Carlos Pérez Cruz
Aunque el jazz es una música hecha en equipo, existe una estirpe de grandes solistas que absorben toda la energía a su alrededor, la canalizan y expanden a través de su instrumento. Es la gran tradición individualista de esta música que él encarnaba como pocos. “Soy un solista”, le explicó al critico Nate Chinen en una entrevista en 2017. “Necesito tipos que puedan ayudarme”.
Ha muerto Sonny Rollins a los 95 años por causas no aclaradas, aunque llevaba más de una década retirado por problemas respiratorios. La noticia se ha conocido en la madrugada del martes, el día en que se cumple el centenario del nacimiento de Miles Davis, con quien en 1954 grabó “Miles Davis with Sonny Rollins”. Aquel disco junto al trompetista incluía varios originales del saxofonista como “Doxy”, nombre con el que bautizó su propio sello discográfico ya en los 2000.

Sonny Rollins en 2006 en Vienne, Francia. / JEFF PACHOUD / AFP
Con él marcha el último gran referente que quedaba vivo de los años centrales de desarrollo y explosión del jazz moderno, los años entre los cuarenta y sesenta en que se fueron poniendo las bases de lo que hoy aceptamos como los fundamentos de este género. Tras la muerte en 2024 del saxofonista Benny Golson, quedó como el único superviviente de la icónica fotografía de 1958 en Harlem en la que el fotógrafo Art Kane reunió para la revista Esquire a 58 grandes músicos de jazz. Para él significó posar junto a sus ídolos Coleman Hawkins y Lester Young.
Nacido en el mismo barrio de Harlem el 7 de septiembre de 1930, Sonny Rollins fue un practicante obsesivo que ya desde que tenía siete años tocaba horas y horas en la habitación de casa con el saxo alto que le regaló su madre. “No sé que tocaba, pero tuvieron que llamarme para cenar. Estaba realmente en éxtasis”, le contó a Chinen. Esa práctica solitaria y obsesiva puso las bases de los largos solos que se regalaba en sus conciertos a partir de motivos melódicos que desmenuzaba y reconfiguraba sobre la marcha como pocos.

La actriz Meryl Streep (d) habla con el músico Sonny Rollins (i) en diciembre de 2011, durante la recepción que ofrece el Centro Kennedy en Washington DC (EE.UU.). / BRENDAN SMIALOWSKI / POOL / EFE
Su autoexigencia le llevó a protagonizar una de las desapariciones de escena más míticas y legendarias del jazz. Consolidado como uno de los grandes saxofonistas tenores del momento -llevaba publicados más de veinte discos-, Sonny Rollins estaba sin embargo insatisfecho con sus capacidades y se retiró durante un par de años, en los que estuvo practicando compulsivamente bajo el puente de Williamsburg, en Nueva York, muy cerca de su apartamento en Manhattan.
Rollins relató a The New York Times que la elección del puente fue logística: “No tenía un lugar en el que poder practicar”. Su vecino era el baterista Frankie Dunlop, la mujer de este estaba embarazada y Sonny Rollins se sentía “culpable” tocando tan fuerte. Pero a lo práctico se une su búsqueda espiritual, que le empujó años después a prácticamente dejar de actuar y a pasar temporadas en la India y Japón. “Tocar contra el cielo mejora de veras tu volumen y tu capacidad pulmonar y me hubiera quedado allí para siempre (…), pero no puedes estar al mismo tiempo en el cielo y en la tierra”. Su retorno a la actividad discográfica en 1962 llevó por título “The Bridge”.
Referente ineludible por su sonido y concepción del jazz, Sonny Rollins deja además un buen número de composiciones que son ya standards del género. Entre ellas, “St. Thomas”, un pegadizo calipso que lleva el nombre de una de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos en la que nació la madre del saxofonista.
Entre los reconocimientos recibidos en vida, destaca la Medalla Nacional de las Artes con la que le distinguió el presidente Barack Obama, así como tres premios Grammy, incluido uno de honor por toda su carrera. También la Medalla de Oro del Festival de Jazz de Barcelona cuando cumplió 80 años.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente: El Periódico
- «Premios» contra el absentismo: la industria gallega pacta pluses de 2 euros al día o 700 al año por no faltar al trabajo
- Rescatan a un niño de 5 años que se estaba ahogando en una piscina del balneario de Mondariz
- Vecinos de Ons paralizan los primeros desembarcos del día en protesta por no poder celebrar su fiesta
- Estabilizado el incendio en Moaña junto a la Autovía do Morrazo, en cuya extinción participan dos avionetas, un helicóptero y numerosos medios terrestres
- Cangas multará de forma directa y sin actuar subsidiariamente a los propietarios de fincas sin limpiar que sean reincidentes
- Paco y Carmen, el matrimonio centenario de Nigrán que murió en unos días
- De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
- Tres centenarios al mes pasan por los quirófanos del Chuvi, nueve veces más que hace una década