Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Música atómica de un Premio Nacional

El Cuarteto Quiroga homenajea a Haydn, Beethoven, Bartók y Kurtág en su último disco

Cuarteto Quiroga, con el ourensano Cibrán Sierra (1i).   | // IGOR STUDIO

Cuarteto Quiroga, con el ourensano Cibrán Sierra (1i). | // IGOR STUDIO / mar mato

Mar Mato

Mar Mato

VIGO

El Cuarteto Quiroga fue Premio Nacional de Música en 2018 y cuando nació hace 20 años tenía clara su vocación internacional pero también quería “devolver la memoria del gran músico gallego Manuel Quiroga” a los escenarios. “Ahora –señala su violinista, Cibrán Sierra (Ourense, 1979)– puedo decir que estamos haciendo de embajadores de su increíble carrera musical y devolviéndolo a escenarios que él había pisado como Londres, Nueva York, París, Montevideo o Barcelona y en las mismas salas como el Solís, Carnegie Hall...”.

Portada del disco.   | // IGOR STUDIO

Portada del disco. | // IGOR STUDIO / mar mato

Prosigue que “mucha gente nos pregunta por qué nos llamamos Quiroga y entonces hablamos de su vida y obra. En vida fue muy desgraciado. Falleció dos veces, decía un biógrafo. La primera, cuando tuvo un accidente en Nueva York que lo dejó sin posibilidad de tocar el violín en 1936; y la segunda,cuando murió biológicamente en 1961”. “Él es uno de los grandes violinistas de la historia del violín”, enfatiza.

Para celebrar el cumpleaños tan redondo del grupo, dos décadas, el cuarteto publica nuevo disco, “Átomos. El arte de la concentración musical”. “Este es nuevo octavo álbum y todos han contado una historia. Grabar un cedé no tiene sentido en esta época de saturación de grabaciones si no es para proponer una reflexión y ofrecer un relato musical. Queríamos homenajear la música para cuarteto y escogimos obra de tres compositores-pilar que definen históricamente el repertorio para cuarteto de cuerda: Haydn, Beethoven y Béla Bartók”. Este último “construye vanguardia a partir del material folclórico”, añade el músico ourensano.

A estos tres compositores, sumaron un cuarto vivo. “Buscamos –prosiguió– una persona que utilizar el cuarteto de cuerda como laboratorio para buscar el núcleo, la materia esencial, de la música”. En ese “arte de concentración del discurso musical” el elegido fue Kurtág al tiempo que explicaba el título del disco, “Átomos”.

Respecto a la obra de Beethoven señaló su “oscuridad” y el ser escrita en “fa menor, una tonalidad menor que presenta la simbología retórica del drama, de la muerte. Respecto a Bartók presentamos una colección de danzas bailables y folclóricas reinterpretadas en el lenguaje vanguardista”, explica Cibrán Sierra.

Respecto a Kurtág destaca que “es un maestro de la condensación, de la brevedad. De su ‘música secreta’ –”Secreta funeral in memorial Lászlo Dobszay”– ofrecemos la primera grabación mundial. Es la primera vez que está en disco y es una auténtica maravilla cargada de significado poética”.

Añade Cibrán Sierra que creció “rodeado de música. Mi madre estudiaba piano de mane ra amateur. Fue mi padre quien me enseñó a leer música. Más tarde, a punto de cumplir diez años, empecé con un violín que había tenido mi abuelo de niño. El instrumento quedó en la familia y empecé a tocarlo sin más ambición, solo para disfrutar del sonido”.

Tracking Pixel Contents