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Faro de Vigo

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Entrevista

Juan Tallón: "Llevo una década persiguiendo un fantasma; debo de parecer pintoresco"

"Me interesa el arte de Richard Serra, y mucho más a raíz de hacer la novela", dice el periodista y escritor

Juan Tallón. José Luis Roca

El periodista y escritor gallego Juan Tallón (Villardevós, 1975) habla en esta entrevista sobre su última publicación 'Obra maestra' (Anagrama), que aborda la desaparición de una escultura del artista estadounidense Richard Serra de un almacén del Museo Reina Sofía, pese a que pesaba 38 toneladas.

¿Cómo pudo suceder semejante desaparición y que aún no se sepa qué fue de ella?

Nadie sabe cómo, cuando y quién la hizo desaparecer, como si pesara 38 gramos. Ese es el motor de la idea literaria. Esa complejidad e incomprensión es lo que me empujó a investigar. También lo que tiene que ver con un país donde es posible que desaparezca esa escultura y no pase nada. Ojalá nunca nadie sepa lo que ocurrió, así preservará el misterio, infinitamente superior a la revelación.

¿Era fan de Serra antes de la investigación o se hizo luego?

Me interesa su arte y mucho más a raíz de que empiezo a hacer la novela. Entiendo mejor su obra, su figura y al personaje después de la investigación. Serra es un factor que ha cambiado mi vida. Tengo mucho que agradecer a la desaparición de la escultura, un hecho extraño y lamentable, pero afortunado para mi vida literaria.

Tras diez años de investigación, ¿llegó a rozar la obsesión?

No la rocé, viví en ella. Es imposible estar diez años buscando la forma de escribir una novela si no estás persuadido e hipnotizado. No solo lo estuve con escribir esta novela, también con las que he ido publicando en los últimos años.

¿Llegó a hablar con Serra?

No. Tampoco lo intenté. Para el proyecto literario que quería sacar adelante no era demasiado útil hacerlo. Hablar con él serviría para decir: yo hablé con Richard Serra. ¿Serviría de algo para haber escrito una novela mejor? No. Lo que sí fue de gran utilidad fue el trabajo de leer decenas y decenas de entrevistas que otros periodistas le hicieron. Es una fuente de información mucho más rica y abundante que lo pudiese obtener en una charla de dos horas con él.

No obstante, imagino que le haría ilusión hablar con usted, que ha estado diez años investigando sobre su escultura.

Seguro que le podré llegar a parecer un personaje pintoresco. Es decir, un escritor que durante una década ha estado persiguiendo un fantasma.

Recogió testimonios de expertos del arte, pero también de taxistas o chatarreros.

Para contar la historia de una escultura no basta con hablar o investigar sobre su escultor, por ejemplo. En todo caso habrá que hablar con mucha gente que conoce al escultor y haya tenido contacto con él.

Llegó a hablar incluso con una terrorista. ¿Por qué?

Richard Serra ocupa la sala más importante del Museo Guggenheim de Bilbao. Cuando se inaugura, en 1987, está a punto de sufrir un atentado de la banda terrorista ETA. Ese ángulo también me interesó. Contar la historia de una escultura a veces implica mirar desde ángulos que el lector puede creer inverosímiles, pero sumados unos a otros tejen una amplia perspectiva.

¿Sintió presiones externas?

En absoluto. Otra cosa es que se me dificultase el acceso a cierta información. Pasó y está recogido en el libro. El juzgado número dos de Arganda del Rey (Madrid) investigó en su momento la desaparición y la archivó. Quise tener acceso a esas diligencias y al final logré que el Consejo General del Poder Judicial obligase a la jueza a permitirme el acceso.

Le esperan mañana en el Museo Bellas Artes de Asturias, coincidiendo con la exposición “Line Heat”, de Richard Serra. ¿Qué preparan?

Estaré charlando con Alfonso Palacio, el director, con esas obras de Serra a la espalda. Cuando me lo propuso, sabiendo de la exposición, le dije: fundámonos. Es una feliz coincidencia.

Una historia como la de su libro podría ser de las series más vistas en Netflix. ¿Se ha planteado el salto a la pantalla?

El mundo audiovisual ha encontrado un punto de diálogo con la literatura muy interesante. No es el lenguaje que yo domino, pero podría resultar interesante para contarlo en un documental, película o serie. Pero no es algo que yo deba plantearme ni vaya buscando. Si alguien quiere hacer algo todo sería entendernos.

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