Un delicado preludio de Bach, cuyo nombre lució en el pecho de la sudadera, dio paso a una sonata de Beethoven al comienzo del concierto que este jueves ofreció James Rhodes en la plaza de María Pita de A Coruña.

El músico británico-español dijo que dedicaría su actuación a interpretar piezas del genio alemán, al que se refirió como “el puto amo”, aunque también reservó espacio para una rapsodia y un intermezzo de Brahms. Con el repaso a “las tres grandes B” de la música clásica, Rhodes transmitió sobre todo calma al público, al que se dirigió entre obra y obra para explicar con pinceladas la música y el carácter de cada maestro.

La noche fue el culmen de su visita a Galicia. Las horas que pasó Rhodes en A Coruña las dedicó, entre otras cosas, a pasear, según se puede comprobar en su cuenta de Instagram, con más de una fotografía de la plaza donde dio el concierto, el exterior de un local de hostelería cerrado e incluso una imagen de Samuel Luiz, víctima mortal de una agresión en grupo en julio.