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Juan Durán | Compositor

"Hay que hacer el esfuerzo de perder el miedo e ir a los conciertos"

"La pandemia está afectando a la música en vivo, como si se estuviese muriendo también"

El compositor Juan Durán.

La Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la dirección de Dima Slobodeniouk, estrenará el viernes, en el Coliseum, a las 20.30 horas la obra del compositor vigués Juan Durán que homenajea a las víctimas del coronavirus: Dona nobis pacem. .

- ¿Cuándo le encargó la Sinfónica la composición de esta obra?

-Coincidió en los días más duros de la pandemia, allá por el mes de abril. Tuve claro que quería hacer una especie de elegía dedicada a las víctimas del coronavirus. La relación de la música asociada a la muerte es prácticamente un género ya en la historia de la música. Me sentí inspirado en ese contexto.

- ¿Cómo define la pieza?

-Es muy introspectiva, una obra serena, que huye del drama y del tremendismo. Busca el consuelo y la paz. Una orquesta de cuerda y arpa. Breve, de unos doce minutos de duración.

- ¿Cómo es esa paz en una situación tan complicada como la actual?

-Busco una visión tranquila. Convivimos con la muerte. Los gallegos tenemos una relación especial con la muerte. Opto por esa visión serena en una situación tan terrible como esta, en la que todos tenemos cerca algún caso de alguna persona que ha perdido a un ser querido. Se me viene a la mente Julio Andrade Malde. [crítico musical] .

- Una paz, además, que destaca en el título: 'Dona nobis pacem'.

-Ese título está un poco en la línea de lo religioso. Es una expresión que se utiliza en la liturgia: Danos la paz. También es una expresión latina, como un ruego, una petición para tener esa paz. Una paz pensada para el tránsito, para que sea lo más sereno posible. También para los que han perdido a un ser querido. Así que planteo una doble visión: acompañar a las personas que han perdido a alguien cercano y, como lectura personal, para la transición hacia la muerte.

- ¿La música ayuda a afrontar la realidad?

-Sí. Se trata de buscar esa comunión entre la música y lo que está ocurriendo. Estos días pensaba en esa cifra de cadáveres de mayores que no fue a recoger nadie. Es una situación terrible. La música para estos casos es absoluta. Desde el gregoriano hasta los réquiems de Mozart. Yo quiero mantener esa llama viva.

- ¿También el silencio juega un papel importante?

-Sí. Le he pedido al gerente de la Orquesta que al final de la obra no haya aplausos. Se va a indicar por megafonía que se guarde un minuto de silencio. Es una obra tranquila, con ritmo sereno, que termina pianissimo. Queda abierta a la esperanza, no al drama, así que vi claro que no es momento de aplausos. Solo de silencio.

- ¿Es complicado encontrar esa esperanza?

-Sí. Pero creo que la música cumple esa función. La música como herramienta de socialización. Sé que cuesta ir a los conciertos porque hay que estar sentado con mascarilla y guardar la distancia. Pero hay que ir. En ese momento, la relación de la música con el oyente es directa. El mensaje te llega solo a ti mientras estás aislado de todo. La pandemia está afectando muchísimo a la música en vivo, como si se estuviera muriendo también. Cierran salas, se cancelan constantemente programas, los artistas están preocupadísimos... Tenemos que ir a los conciertos, hacer música y mantener la llama encendida.

- Una música que volvió a demostrar en el confinamiento que es la medicina para el alma.

-Sí. Además, en vivo. Todo lo que se hace en internet está muy bien como herramienta, pero hay que hacer el esfuerzo de perder el miedo e ir a los conciertos. Es donde más garantías hay. En aviones van unos pegados a otros, pero las salas cumplen todas las medidas. Además, la música es como un bálsamo para el alma.

- Ya ha colaborado con la Orquesta Sinfónica en otras ocasiones, ¿es esta diferente por el mensaje tan emotivo?

-Sí. Ya soy un viejo conocido de la Sinfónica, pero es cierto que todas las obras que hice antes fueron grandes, para mostrar la potencia que tiene la Orquesta. Es la primera vez que presento una obra que es todo lo contrario. Solo cuerdas y arpas, no tiene mas instrumentalización. Breve y muy íntima. Es otro rasgo de mi trabajo pero que no lo había mostrado nunca en la sede de la Sinfónica.

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