La cantante gallega Miriam Rodríguez no deja de aumentar su legión de fans desde que se dio a conocer hace tres años. La dirección de mi suerte, su último disco, ve la luz en formato físico tras hacerlo en digital durante el confinamiento.

- Sale por fin La dirección de tu suerte

-Tuve un primer acercamiento a ese momento de volver a subir a un escenario en Zaragoza, hace una semana. Lo necesitaba profundamente después de tantos meses de altos y bajos, de incertidumbre pura en la que estamos viviendo a día de hoy. Hay que adaptarse a vivir así, hay que seguir currando, trabajando con las mismas ganas, después de unos meses de pequeño parón tenía ganas. Ver al público entregado me anima a seguir.

- Al haber lanzado el disco en digital, ¿le preocupaba que no tuviese buena acogida en físico?

-La verdad es que desde el momento en el que lancé el disco en digital, me aislé de todo tipo de expectativa. Las canciones, la música es lo que debe primar por encima de todo, por encima de números, el público es lo primordial. Yo tengo la suerte de tener un público maravilloso, que me entendió, que comprendió perfectamente la decisión de salir adelante en un formato únicamente digital, que de la misma manera me lo están devolviendo ahora. Me emociona ver las historias de la gente a las que les llegan los discos que reservaron hace tantos meses. La emoción está ahí.

- ¿Sopesó posponer la salida del disco ante la situación de confinamiento?

-El momento de tomar la decisión, cuando ya estaba todo previsto, no niego que fuera complicado, hubo que valorar pros y contras y ser conscientes de las consecuencias que traería sacar un disco únicamente en formato digital, ya que yo no soy una artista streaming, soy una artista de directo. La decisión fue así por compartir lo que tenía guardado en el bolsillo y llegar a las casas de la gente.

- Dice que es una artista de directos. ¿Cómo afronta el nuevo escenario de una gira tan diferente?

-Voy asumiendo que tardaremos mucho tiempo en volver a vivir conciertos como los vivíamos hasta ahora. Hay que ir adaptándose, reconduciéndolo todo, sin perder las ganas ni el entusiasmo, sin perder el objetivo de compartir y disfrutar con el público que tenemos.

- Aprovechó los meses de parón para irse con su familia. ¿El peaje del éxito es alejarse un poco de todo?

-Sí, y justamente a mí no me gusta alejarme nada de casa ni de mi entorno. Hacía dos años que no tenía vacaciones, que no pasaba más de quince días seguidos en casa. Lo necesitaba, volver a casa, a ver el mar, mi tierra, mis amigos, hacer planes normales de una persona de 24 años sin más preocupación que entrar en la aplicación del tiempo y ver si iba a hacer sol.

- En el disco se plasma su madurez a todos los niveles: producción, composición...

-Sí, a todos los niveles. Este disco es un viaje entre México, Galicia, Madrid y Londres. Tenía clarísimo a dónde quería ir a nivel producción. Creo que la experiencia de estos dos años me hizo aprender mucho y fijar el objetivo hacia donde iba, tanto musical como personalmente. Este crecimiento se ve reflejado a las canciones. La dirección de tu suerte es el reflejo de este tiempo de trabajo, de madurez, de empezar a ver las cosas con un poquito de perspectiva, aunque queda un camino por recorrer.

- El disco explora todas sus aristas. Tiene canciones alegres, como No vuelvas, y otras muy duras, como No vuelvasNo sé quién soy

-Precisamente, este viaje se ve reflejado en las canciones del álbum. Son completamente diferentes, todas tienen su punto emocional. Desperté la tocas en acústico, y es emocionante porque hablas de algo que te toca. No vuelvas tiene un tono totalmente diferente, fresco, con un mensaje más profundo, es más veraniego. Al mismo tiempo, No sé quien soy es una canción con un mensaje más delicado. Es posiblemente una de las canciones más profundas que he escrito. Yo creo que es lo bonito de esto, vas escuchando las canciones, no tienen nada que ver, pero al mismo tiempo están conectadas.

- Como colaboradora de La Voz

-Es una gran responsabilidad, sí. No es cosa fácil, a veces paso aprietos. Estoy del otro lado pero empatizando mucho por haber pasado por un lugar similar. Fue una experiencia maravillosa.