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MARÍA ORUÑA | Escritora

"Galicia tiene joyas románicas olvidadas en los bosques, pero vamos a ver ruinas a Pompeya"

La escritora viguesa rescata en su nueva novela, "El bosque de los cuatro vientos", la antigua leyenda de los nueve anillos de los obispos de Santo Estevo

María Oruña, en el parador de Santo Estevo.

María Oruña, en el parador de Santo Estevo. // Faro

Las páginas de "El bosque de los cuatro vientos" (Destino) huelen a verde y a tierra mojada, a leyendas centenarias y a retranca gallega. María Oruña (Vigo, 1976) abandona las tierras cántabras en las que transcurren los casos de la popular teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo y se adentra en el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil -hoy un parador- para desentrañar uno de los grandes misterios que siempre han sembrado estas tierras: el paradero de los nueve anillos mágicos que, según la leyenda, custodiaba el cenobio ourensano hasta al menos el siglo XVII, a través de dos personajes. Jon Bécquer, profesor de Antropología y detective de arte, y Marina Vallejo, una joven que en 1830 luchará contra las convecciones de su tiempo.

-¿Cuándo surge esta historia?

-La verdad es que estaba dando vueltas en mi cabeza desde finales de los noventa, cuando conocí el monasterio, entonces en ruinas. Tiempo después volví y conocí la leyenda de los nueve anillos y cuando aún trabajaba como abogada y no escribía, comencé a investigar y el tema quedó ahí, como escondido. Siempre dije que la cuarta novela sería en Galicia, pero claro, no sería una novela de Valentina. Este es un libro único y autoconclusivo en el que Jon Bécquer, que es un antropólogo, se tropieza casi por casualidad con esta leyenda y por hobby se pone a investigar hasta que aparece un cadáver. y empieza esa carrera con el sargento Xocas Taboada para descubrir qué ha sucedido.

-¿También usted la descubrió por casualidad?

-Yo conocía su existencia desde hacía mucho tiempo, pero es verdad que la investigación de Jon Becquer es muy parecida a la que hice yo en su momento: visitar el archivo diocesano, ir puerta por puerta en Santo Estevo preguntando, curioseando, colándome en todas partes...

-¿El apellido del protagonista es un guiño al escritor del Romanticismo?

-Sí porque es un escritor decimonónico y también lo es a Rosalía de Castro, de la que hay una cita al principio del libro, porque los dos eran amigos y se carteaban.

-En una parte de la novela dice que Galicia es una tierra llena de leyendas. ¿Daría para escribir muchas más historias de misterio?

-Galicia da para muchas historias, sean o no de misterio. Yo lo que he pretendido con este libro es reflejar simplemente un soplo de aire de lo que es Galicia, Es imposible reflejar lo que en un solo libro, pero sí he querido reflejar su idiosincrasia, lo que sentimos los gallegos al ser de aquí, la retranca...

-¿Estamos ante una novela de género negro con tintes históricos o ante una novela histórica con un toque policiaco?

-Es una novela de misterio y de historia, aunque su leitmotiv es la segunda. Me interesa la historia en esta novela porque mi intención es hacer una llamada de atención al público en general y a las instituciones sobre el patrimonio inmaterial de Galicia, y también sobre el material, civil y religioso, que está prácticamente abandonado y olvidado. Tenemos joyas del Románico perdidas en los bosques y no le damos importancia. Pero, sin embargo, nos vamos a ver ruinas a Pompeya. Es un contraste extraño.

- Paralelamente a la historia de Becquer se narra la de Marina, una joven de principios del siglo XIX a quien le gustaría ser médico, pero que no se lo permiten los convencionalismos de su época.

-Sí, pero es una mujer que es hija de su tiempo. Es una chica del siglo XIX que cuando su padre le dice que se calle, se calla, que no puede estudiar y no estudia, pero que a pesar de ello consigue cierto resquicio para sus inquietudes, que es formarse en botánica, que es algo que sí podía ser aceptable socialmente. No es una superheroína como las de las películas, pero sí una de esas pioneras que abren el camino a otras mujeres.

- ¿Por qué la sitúa en ese siglo?

-Podría haberla situado en el siglo XVII, que es de cuando data el último registro escrito que tenemos sobre los anillos, o en el XVIII, pero la sitúo en el XIX porque es un momento de incertidumbre y de cambio bestial, es cuando cae el gigante, la Iglesia, y hay toda una serie de nuevos roles y circunstancias socioculturales que hacen que cada personaje tenga que decidir por dónde va a tirar. Estamos hablando de la década ominosa, no está claro si va a terminar el Antiguo Régimen o si va a llegar el liberalismo; la Ilustración está llegando desde Europa pero muy suavemente a Galicia, que cuando comienza la novela aún es un reino, y en Santo Estevo tenemos un cacique que controla todo a pesar de las nuevas normas. Esta situación a mí me interesaba mucho para los personajes para ver qué hacían ellos contra los vientos que les había tocado vivir. Al igual que hoy podemos tener incertidumbre por la situación pandémica y nos preguntamos qué vamos a hacer con estos tiempos pandémicos: vadearlos, enfrentarlos fingir que no existen...

-Y de aquí el título...

-Claro porque los anillos están como escondidos y se intenta que estén ajenos a todos estos cambios socioculturales y políticos que los destruirían. Y los personajes lo mismo. En el bosque del parador hay un pequeño alto que lo llaman la colina de los cuatro vientos y allí se me ocurrió el título porque allí puedes sentir tu insignificancia porque ahí te azotan todos los vientos del mundo. En el bosque de los cuatro vientos estamos todos a merced de los vientos, pero donde también podemos encontrar un refugio.

-¿Es casual que haya salido esta novela en un tiempo también de incertidumbre?

-Sí. Está acabada desde hace más de un año. De hecho tenía que haber salido el 28 de abril. Pero en la novela hay un episodio histórico, que es la entrada del cólera en Galicia en 1833 por el puerto de Vigo y aunque la epidemia no es determinante en la trama, sí hace que se precipiten algunos de los acontecimientos.

- La leyenda de los nueve anillos fue creciendo por el boca oreja. ¿Con los libros pasa lo mismo, es el boca oreja lo que funciona?

-Tener una buena editorial que se sitúe está muy bien, pero por mi experiencia personal, si el público se siente defraudado con lo que lee no importa las campañas que hagas; el libro no perdurará. Yo he escrito este con todo el respeto hacia el lector e intentando subir un escalón literario más, pero esto lo tendrán que decir los lectores.

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