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Los cineastas, a favor de las cuotas

Directores y productores aplauden la intención del Gobierno de fomentar el acceso a ayudas públicas a los proyectos de mujeres para acabar contra la discriminación

Chelo Loureiro, Jaione Camborda, Ignacio Vilar y Álvaro Gago.

Chelo Loureiro, Jaione Camborda, Ignacio Vilar y Álvaro Gago.

El borrador de la nueva Ley del Cine que prepara el Gobierno considera "obras difíciles" -categoría que ya protege los cortos, coproducciones extranjeras y creaciones en otras lenguas españolas que no sea castellano- los proyectos dirigidos por mujeres, lo que implica optar a un aumento de ayudas de hasta un 75%. Asimismo, reservará el 35 % del crédito en cada categoría de ayuda pública a proyectos de cineastas mujeres. Estas dos medidas han sido aplaudidas por los cineastas gallegos para luchar contra el desequilibrio que se produce en la participación de las mujeres en proyectos audiovisuales.

Chelo Loureiro, productora y miembro de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, CIMA, asegura que desde este colectivo llevan años pidiendo no el 35%, sino el 50% porque es la única manera, asegura, de que haya proyectos de mujeres. "El sistema de puntos no funciona porque hay quien hace trampa y pone a una mujer pero en realidad no es ella quien hace el trabajo", asegura.

La productora gallega reconoce que puede ser una medida criticada, aunque insiste en que es necesaria. "Puede que alguien diga que así no se prima el talento, pero el talento es exactamente igual en hombres que en mujeres. Pero está clarísimo que a pesar del talento que tienen muchas mujeres no se llega, por lo que creo que es una medida que hay que aplaudir para empezar. Y yo espero que se llegue al 45%", manifiesta la fundadora de Abano Produccións, que denuncia que las mujeres cineastas tienen mucho más complicado conseguir financiación para sus proyectos que sus compañeros varones. "La financiación es absolutamente imprescindible y el problema es que toda la economía está en manos masculinas y los hombres confían en los hombres. Por eso, un cineasta tarda de media dos años en hacer su segunda película, mientras que una mujer tarda diez. Por eso, mientras la economía y los puestos de decisión estén en manos de los hombres tenemos que tomar medidas correctivas. Es muy grave que las películas de mujeres no pasen del 20% cuando el 70% del alumnado de las escuelas de cine son mujeres", pone como ejemplo.

La modificación en las ayudas que contempla la nueva ley del cine se aplicará ya desde este año a los fondos para cortos y los largos de menor presupuesto, óperas primas y segundos proyectos y al margen de la cadena comercial. A partir de 2021, se ampliará también a los proyectos mayores, donde la presencia de las mujeres es casi inexistente . "En esta línea de ayudas al cine, que es donde está el dinero, la única que consiguió ayuda fue Isabel Coixet porque el resto de películas de gran presupuesto están dirigidas por hombres", comenta.

Ignacio Vilar, productor y director, considera que la discriminación positiva es necesaria para corregir la situación de la mujer en el cine. "El cine debe ser una gran pantalla contra el pensamiento único y la mirada de la mujer es necesaria para favorecer la diversidad de pensamiento", opina el director ourensano, en pleno proceso de postproducción de su nueva película, "María Solinha".

Vilar recuerda que las películas que tienen alguna cineasta detrás son minoría, por lo que entiende lógico que se favorezca su acceso a ayudas, aunque añade que las acciones no deben quedarse solo en medidas correctivas. "Hay un problema educacional de base que hay que corregir también", sostiene.

Jaione Camborda, premiada en los festivales de Gijón y Sevilla por su ópera prima, "Arima", considera positivo que haya un mayor apoyo a las mujeres cineastas para romper las estadísticas, que las sitúan muy por debajo de sus compañeros varones en volumen de producción, algo que no tiene que ver con la calidad, sino con la falta de financiación. "Estadísticamente, las mujeres cineastas tenemos más dificultades para obtener apoyos. Hay aún un techo que tiene que ver con ideas invisibilizadas que forman parte del subconsciente, incluso, y que hacen que se vea a la mujer menos capacitada para determinados trabajos. Creo que mientras que persistan estos resortes invisibles, existe la necesidad de llegar a una solución", explica.

El director vigués Álvaro Gago, que trabaja en el guion de su primer largometraje tras el éxito de su cortometraje "Matria", también aboga por más cuotas para la mujer. "La situación ideal sería que los proyectos recibiesen ayudas por su calidad, sin mirar quién los dirige, pero es cierto que la mujer en el cine tiene una situación muy desfavorable, lo que hace necearías las cuotas hasta que lleguemos, poco a poco, a esa situación ideal", afirma Gago. En su opinión, esta situación de desventaja de las cineastas viene dada, en gran medida, por el hecho de que históricamente no han ocupado puestos de poder dentro de la industria cinematográfica. "Nunca han accedido a ningún puesto de responsabilidad o a la parte donde se mueve el dinero, lo que hace más difícil que se financien películas de mujeres", sostiene.

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