Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El triunfo de la clase

Tindersticks cumplieron las expectativas en Vigo desde el minuto cero

Stuart A. Staples, vocalista de Tindersticks, en un momento del concierto de Vigo. // Ricardo Grobas

Stuart A. Staples, vocalista de Tindersticks, en un momento del concierto de Vigo. // Ricardo Grobas

Tras tres años de silencio han vuelto Tindersticks a la actualidad musical. La banda, surgida en el marasmo del rock alternativo de los noventa con una propuesta de folk orquestal y aires bohemios, siempre ha estado en el candelero con obras elegantes y exquisitas. En la nota de prensa de su nuevo trabajo "No treasure but hope" han confesado que "nunca volveremos a ser una banda joven o de máxima actualidad". Más allá de valorarlo como declaración de intenciones y de un espíritu libre, no atado por imperativos comerciales (vamos, que están de vuelta de todo), eso de que no son una banda de actualidad podríamos ponerlo en duda contemplando el llenazo de ayer en el Teatro Afundación, con las entradas agotadas semanas antes de la fecha del bolo.

Allí con la sobriedad propia para su música, la banda del carismático Stuart Staples desgranó esa música de hechuras holgadas, narrativa, sedosa pero a la vez de tacto rugoso (en definitiva, sensible pero nunca de mano blandengue). El respetable acudió como se debe a la que fue la única actuación de Tindersticks en Galicia: con muchas ganas y expectación. Y los de Nottingham cumplieron las expectativas desde el minuto cero. La voz de barítono ahogado en humo, tristeza y alcohol de Staples relució entre el bosque de detallistas arreglos sonoros que es la ceremonia de torch songs dolientes marca de la casa Tindersticks. Siguen siendo, con permiso de Nick Cave, los más grandes componiendo música crepuscular de crooner atemporal.

Sonaron durante hora y media (y bises) preciosistas versiones de canciones de su último disco como "For the beauty", "The amputees" o "Pinky in the Daylight". Canciones e interpretaciones que demostraron el pulso firme de la banda en 2020. Más allá de lo reconocible de su fórmula (que hace décadas era fresca y renovadora desde el clasicismo), más allá de que "son puro Tindersticks", nadie puede pesnar que las nuevas canciones de Staples y compañía sean composiciones menores o faltas de inspiración. Muy al contrario, vibraron con la misma luz cálida y penumbrosa de clasicazos como "Another Night In", temas orquestales que necesariamente, en casos, mudan con eficacia el barroco orquestal del original por una sutil reinterperetación en directo, sin mantos de cuerdas.

Clásicos modernos

Hace no mucho circuló un informe que habla del perfil cultural de Vigo, un perfil supuestamente bajo que, al menos, gana puntos gracias a iniciativas como la de apostar por estos bardos del desamor y el romanticismo que ya son saludados, merecidamente, como clásicos modernos de la música pop.

El Ciclo Xacobeo Importa, organizado por la promotora viguesa Sweet Nocturna, cruza ya su novena edición y con ella acerca a tierras gallegas (y olívicas) propuestas de buen gusto impecable.

Compartir el artículo

stats