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MEMORIA HISTÓRICA

Los niños, víctimas invisibles de ETA

Estela Baz narra en 'Los niños de Lemóniz' el drama de los trabajadores amenazados de la central nuclear vasca y sus familias

Estela Baz junto a una foto de una manifestación. MIRIAM COS | SHUTTERSTOCK

Fue en 1984 cuando una de las promesas de la industria eléctrica del País Vasco cerró sus puertas para convertirse en un fantasma de toneladas de cemento. La central nuclear de Lemóniz se convirtió en uno de los escenarios donde la banda terrorista ETA decidió actuar en su época de máximo apogeo, dejando un reguero de víctimas a sus espaldas (hubo cinco asesinatos y hasta 246 atentados contra la central y otras instalaciones de la empresa Iberduero).

Ahora, 36 años después, Estela Baz saca su primera novela a la palestra, 'Los niños de Lemóniz', para poner de manifiesto lo que los más pequeños del momento, hijos de trabajadores de la central, vivieron frente a atentados, extorsiones y amenazas. Novelando su propia historia, la escritora y empresaria formó parte de ese grupo de infantes que, sin saberlo, vivieron en familias señaladas directamente por la banda. Su padre era uno de los ingenieros de Lemóniz. Ella misma fue testigo indirecto de los sucesos acontecidos entonces, aunque lo cierto es que, gracias a su familia, llegó a la edad adulta siendo "una ignorante en este tema".

"Tuve una infancia feliz gracias a mi madre. Los recuerdos son flashes que ahora, en la realidad, si los trasladas a lo que ocurría, a una misma situación, no tienen nada que ver con lo que pasaba", sentencia la escritora, que ha tardado dos años en conformar un manuscrito que está siendo todo un éxito.

"Doy mucha importancia a aquellas madres que protegieron a los niños creando mundos paralelos"

Estela Baz - Escritora

Y aunque en ningún momento pensó en meterse en el mundo de la novela, ya que ella tiene un puesto directivo en el sector audiovisual, Baz llegó hasta su propia historia al conocer el testimonio de una amiga. "Me contó que había estado con su hija en un atentado en Alemania. Todo ocurrió en un sitio público y ellas se escondieron en un cuartito. Desde dentro escuchaban los tiros y a la gente correr, hasta que su hija le dijo: Mamá, nos van a matar", explica Baz. "Ahí algo resonó dentro de mí y me pregunté qué les pasa a los niños cuando han vivido algún momento relacionado con el terrorismo. También pensé en mí misma, en qué era lo que yo había vivido en mi casa, donde se habían silenciado muchas cosas", añade.

A través de la historia de un grupo de seis pequeños, Baz se adentra de lleno en el mundo del terrorismo vasco dentro del propio País Vasco, aunque reconoce que su novela "podría haberse ambientado en cualquier punto de España".

Estela Baz: "Para escribir otra novela el tema me tiene que llegar"

Vídeo elaborado por Miriam Cos

Con un trabajo de investigación que ha tenido su germen en hemerotecas y recabando testimonios, la escritora llegó a conformar unos recuerdos que fueron maquillados con historias contadas por sus madres. "Doy mucha importancia a aquellas que protegieron a los niños creando mundos paralelos, fantasías... para que estuvieran en un entorno de seguridad, fueran felices, se sintieran libres y no tuvieran ningún tipo de impacto", señala la bilbaína para agregar que "de alguna manera, fueron las grandes heroínas que consiguieron que esas infancias fueran felices".

Con un trabajo constante, en el que escribió día y noche a tiempo completo, Baz reconoce, tras un largo resoplido ante la pregunta, que lo más duro de darle forma al manuscrito ha sido "compartirlo con víctimas, saber que eso fue parte de mi historia personal y darme cuenta de que no sabía nada del tema".

Estela Baz, antes de su primera novela, participó en el libro '31 almas en una', en el que 37 mujeres del mundo de la alta dirección daban su testimonio. "Era un momento en el que las mujeres no hablaban de lo que ocurría. El libro es un trabajo para animar a continuar a pesar de los momentos duros. El mensaje más importante es que nosotras nos queramos e individualmente tenemos que luchar y ayudarnos".

"Que no se repita"

Y si Baz, consciente del sufrimiento de todas esas familias con las que ha podido hablar, y otras, que aún se mantienen en silencio, tiene que poner sobre la mesa las razones para escribir esta novela, no se queda corta y lo tiene muy claro. "La gente lo pasó realmente mal y con este libro quiero que no se olvide esto, que los tengamos en la memoria y que de alguna manera podamos ser parte del relato de cómo se vivía de puertas para adentro. Incluso podemos preguntarnos qué hacíamos nosotros cuando pasaba esto. Es necesario que conozcamos lo que ocurrió en nuestro país para que no se repita". Porque para la escritora lo más importante de todo es "saber de dónde venimos, qué ocurrió y poder evitarlo en un futuro".

- En el fondo, ¿fue bueno intentar dejar al margen a los niños?

- Si hablamos a nivel psicológico, no sé, pero los padres lo hicieron lo mejor posible. Gracias a eso muchos niños tienen recuerdos buenos cuando podían haber sido extremadamente malos, de alguna manera los padres nunca transmitían todo aquello. A lo mejor en aquel momento no se habló, pero ahora ya se puede.

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