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ENTREVISTA

Eva G. Sáenz de Urturi: "No he vivido el momento Cenicienta"

La autora pone fin a su trilogía con 'Los señores del tiempo', dos libros en uno con el que vuelve a conquistar a sus lectores

Eva García Saénz de Urturi.

Eva García Saénz de Urturi. EFE

Un millón de lectores y 52 ediciones de su trilogía de 'La Ciudad Blanca' atesoran el éxito de la mujer que más libros vende en España en la actualidad y desde hace algunos años. Eva García Sáenz de Urturi se ha conformado como autora por excelencia de la novela negra y ahora ha dado carpetazo a su historia ambientada en Álava y Cantabria con 'Los Señores del tiempo', novela histórica y 'thriller' en un mismo libro que no ha defraudado a sus seguidores.

Son ellos los que han provocado que la historia de la alicantina de origen vasco sea llevada al cine por Daniel Calparsoro con interpretaciones de míticos del cine español como Belén Rueda. "Sé que mis seguidores son los suficientemente inteligentes para valorar la película. Que mi historia sea llevada al cine es algo extraordinario", dice la autora a través de la línea telefónica y mientras viaja de aquí para allá en una gira que posiblemente durará hasta dos años.

Satisfecha con su último tomo, asegura que "no siento pena porque todavía no he terminado el viaje con La Ciudad Blanca", a la par que reniega de ofrecer pesquisas sobre sus próximos trabajos: "No hay, ahora estoy con esto". Consciente de su éxito y de lo que ello conlleva, sus otras tres novelas ('La saga de los Longevos' y 'Pasaje a Tahití') también han sido récord de ventas, han llegado a nombrarla mujer más influyente de la cultura española.

"Escribir una novela es un trabajo similar a una tesis doctoral. Conlleva una carga intelectual, además de creativa, muy importante"

Eva G. Sáenz de Urturi

- Cuenta con millones de lectores y seguidores, ¿cómo se vive esto?

- No hay momento Cenicienta en el sentido de que vas ganando lectores poco a poco. Al publicar seis novelas llega un momento en el que el gran público te conoce. Con la Saga de los Longevos en 2012, que eso sí que me cambió la vida, ya pude dedicarme solo a las letras. Ha sido todo paulatino, el fenómeno ha ido cogiendo fuerza y ahora acabamos de conseguir la traducción de la trilogía para Estados Unidos. Algo muy importante porque se publican muy poco de autores de habla hispana.

- Detrás de todos y cada uno de sus libros, ¿cuánto trabajo hay?

-Trabajo todo y más. Ni 40 horas semanales, ni 80 escribir una novela de 500 páginas con una carga documental importante, como han sido las mías, supone muchos años y no saber ni de lunes ni de domingos ni de vacaciones. Es un trabajo similar a una tesis doctoral. Es una carga intelectual, además de creativa, muy importante.

- Con su primer libro, 'La saga de los longevos', autopublicó en Amazon pero en seguida llegó una editorial, ¿qué factores deben reunirse para conseguir este éxito?- Estuve autopublicada tan solo dos semanas. Siempre he dicho que mis libros han sido, aunque suene manido, fenómeno boca-oreja. Una autora que no tiene nombre, que no viene del mundo mediático y que es de un sector distinto ha sido a base de convencer con el libro mismo. Hay que buscar el éxito en la historia en sí, los personajes, la manera de escribir... Son libros que tienen un factor enganche muy acentuado. Se agradece que los lectores confíen en un autor que no conocen.

- En 'Los señores del tiempo' arranca hablando del propio libro como el director que se cuela en su propia película, ¿por qué se le ocurrió empezar así?

- Los juegos de metaliteratura siempre son un ejercicio creativo. La novela es una matrioska, es una novela dentro de otra. Hay una medieval con su inicio, nudo y desenlace. Cualquier lector puede leer esta y también se podría leer el 'thriller' por separado. En ese sentido era un reto interesante. También es cierto que era el cierre de la trilogía y había tantas expectativas un millón de personas ya se había convertido en fenómeno fan. Era consciente de que me apetecía darle más al lector, algo que no se había hecho.

Leer con Rayos X

- Tras el éxito de la misma, ¿cómo se enfrentará a un nuevo libro?

- Las expectativas de calidad son algo que, después de tener un gran éxito, se asume que van a estar, va a haber un baremo alto para medirte. Eso se lleva bien, es una especie de espoleta para ser mejor escritor y esforzarte.

Ahora hay otro tipo de expectativa que no es buena, es insana, que es la de las prisas. El no comprender que una novela de 500 páginas, por mucho que la gente se la lea en tres días, que no debería porque pierdes capas, lleva tiempo. Que la gente a los tres días te esté preguntado qué es lo siguiente. Esta cultura del 'fast book' puede llegar a matar la buena literatura, el presionar tanto a los autores a que lo siguiente sea ya. Lo bueno requiere tiempo, un poso, llenarte tú por dentro de nuevas experiencias e intereses. En este sentido no sucumbo. Para mi, lo más importante, es que en cada novela que vaya escribir esté 100% satisfecha de que era lo mejor que podía dar en ese momento. Todo lo demás es exterior.

-¿Qué aprendizaje ha sacado de sus propios libros?

- Lo primero es que para escribir hacen falta muchas horas de introspección y eso es bonito y bueno, se llega a la madurez a través de esto, algo que me ha regalado pasar tantas horas frente a la página en blanco.

Todas esas horas para mi son impagables, te dan conocimiento y además te convierte en un gran observador, hacen que estés más atento a las reacciones de la gente, te conviertes en una especie de psicólogo porque después tienes que meterlo en el libro. Eres un estudioso de la naturaleza humana y eso es un gran regalo.

- ¿Es inevitable que a la hora de conformar una novela te sientas influenciada por tus autores de cabecera?

- Los escritores somos un crisol de lo que leemos. Hay que tener cuidado cuando escribes y lees algún autor a la vez, sobre todo si tiene un estilo marcado, porque se te pega. A mi no me pasa tanto, pero obviamente los escritores que han terminado una novela y les ha salido redonda se convierten en tus maestros. Para mi el aprendizaje diario como escritora es pasar muchas horas escribiendo y también leyendo y viendo cómo se consiguen ciertos efectos o emocionar o conmover. Cómo un escritor ha resuelto una situación determinada. Cuanto más sabes de recursos literarios más te fijas en las costuras del traje. Leer con rayos X es un ejercicio muy bonito.

- ¿Qué es lo peor de ser escritora?

- La cantidad de horas de trabajo, eso supone mucha renuncia a tiempo de ocio, de descanso, social... En lo demás, ser escritora me ha traído una de las mejores etapas de mi vida, muchas satisfacciones.

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