28 de agosto de 2017
28.08.2017
MEMORIAS

Pedro Solveira: "Ahora hasta una sala vacía resulta que puede ser arte"

Con taller en Vigo y A Guarda, investigador de nuevas propuetas estéticas, desde los años 70 expone por el mundo, desde Londres a Tokio pasando por París o Nueva York

28.08.2017 | 14:08
La vida de Pedro Solveira, en imágenes // FARO

NOTA: Estas memorias, recuperadas con motivo de la muerte de Pedro Solveira, se publicaron originalmente en la edición de FARO DE VIGO con fecha 6 de noviembre de 2011

Nació en 1932 en el barrio de Teis en Vigo. De aquel barrio habría de surgir un artista que supo combinar hasta ahora una intensa experiencia expositiva internacional sin renunciar a su patria chica como base de operaciones. Hijo de un mecánico experto en motores, a los 12 años entra en La Metalúrgica, sección de dibujo y diseño. En 1949, con 17, se marcha a París, donde conoce al arquitecto Rafael Leoz, a través del cual entra en contacto con Le Corbusier, que lo impacta de forma tremenda.

Vuelve a Vigo en 1955 tras pasar por la Escuela Massana y ya en los años 60, desde su taller, que más parecía de alquimista que de pintor, entre hornos, una catarata de hierros, una locura de cinceles y martillos, llamas, metal y esmaltes... empezó a convertirse en lo que Ramón Faraldo llamó "forjador de delirios táctiles". Al final de los 50 y en los 60 sus obras empiezan a exponerse fuera de Galicia pero es en realidad en los 70 cuando comienza su trayectoria expositiva internacional: Caracas, Buenos Aires, Génova, París, Ginebra, Tokio, Berlín, en Nueva York firma contrato con la " Fontainebleau Gallery" que lo lleva por Cleveland, Chicago, Detroit, Boston... luego llega a Londres... Llegaron los 80 y reanuda sus muestras repitiendo en la capital británica, Nueva York, México, Brasilia, Buenos Aires, Sao Paulo, Budapest, Praga... En 1996 Caixavigo le hace una Antológica de su serie Grandes Artistas Gallegos y en 2010 el Ayuntamiento le organiza una magna exposición en la casa das Artes:"O que pasou e o que está a pasar". Tiene 4 hijos.

Frases suyas

"El arte se convirtió en el timo de la cultura. Esto lo dije hace algún tiempo y algunas voces me lo reprocharon pero sigo opinando igual. Pasas por Museos de Arte Contemporáneo que no te emocionan. Y algunos cerrados o con salas vacías (aunque una sala vacía resulta que puede ser una obra de arte). ¿ Qué pasa?".

"Los especuladores, los negociantes, esa pandilla de carroñeros, marcan pautas que asustan, y la deformación en todos los sentidos es una realidad. En el propio Vigo y su tremenda especulación urbanística ¿qué opinaría hoy Álvaro Cunqueiro cuando dijo que Vigo se había fundado a la orilla de un verso de Martín Códax? Pues habría que buscar una solución que yo apunté y José Bar Boo apuntalaba: una bomba... o dos" .

"Tengo la suerte de seguir ilusionándome a diario con mi trabajo. Me faltan años y brazos para desarrollar mi obra total.Y lo más importante, sigo con unas ganas enormes de aprender. Así que el día que nada me interese cogeré el pañuelo de las despedidas y me iré".

La infancia

"Vine al mundo en el año 1932. Nací en el popular y obrero barrio de Teis. Las convulsiones políticas de la época y el enrarecido y crispado ambiente social de la República primero y la guerra civil convirtieron mi infancia en un mundo triste y cargado de silencios.

Los silencios de la posguerra eran tan espantosos que no tengo ninguna fotografía infantil en la que aparezca una sonrisa. Mi padre era mecánico de profesión y las herramientas de su trabajo fueron mis mejores juguetes en esos años infantiles. Mi diversión también estaba en la pintura y, al no conseguir colores por la precariedad económica en la que se vivía, tuve que inventarlos. Eran colorantes de comida: azafrán, pimentón, hierbas prensadas en mortero y, sobre todo, el añil. Las pastillas que mi madre guardaba con celo para el lavado y clareado de la ropa desaparecían porque yo las utilizaba para colorear mis dibujos. ¿Puedo bromear al recordar esos tiempos? Mi época azul supera mil veces a la de Picasso. Siempre admiré la habilidad demi padre. Realizaba trabajos para el vecindario que jamás cobraba, ni lo intentaba, porque entre otras cosas nadie tenía un duro. Pero había algo muy importante: el barrio era una piña, una hermandad. Ahora los barrios no existen y hay que crear asociaciones de vecinos y comunidades donde nadie conoce a nadie.

Entre esos trabajos figuraba algo curioso: le encargaban las lápidas para el cementerio parroquial. Yo diseñaba las letras. El aprendizaje precoz del tratamiento del metal y sus aleaciones que comencé en La Metalúrgica fue enormemente importante par mí. Pero mi infancia transcurre también entre la carpintería de ribera en el barrio de Ríos, donde se construían diversas embarcaciones y resulta que, con el tiempo, mi obra se está realizando en madera. Tengo que darle la razón a Rilke cuando decía que el universo del hombre está en la infancia".

Los viajes

"Mi currículum es extenso y cada ciudad deja una impronta. En París, donde residí varios años, me deslumbraron los conceptos de Le Corbusier sobre urbanismo. Estudié el Modulor de su invención como sistema de medidas, en lo que me ayudó enormemente mi gran amigo y gran arquitecto José Bar Boo, y desde entonces me olvidé del sistema métrico decimal. Tengo exposiciones por toda Europa y toda América, ¿cómo no van a dejar una impronta? Toda una década en New York, estar como artista exclusivo en" México 79"... Cuantos amigos exiliados que me acogieron allí como a un hermano. Imposible olvidarme de los Bernárdez de Redondela, no sería de bien nacido. Viajé a la URSS poco antes de la caída del muro de Berlín, mi viaje de aventura siguiendo la Ruta de la Seda por el Asia Central me trae recuerdos poéticos, sobre todo Samarcanda, donde" Las mil y una noches" las podrías multiplicar por mil. Buenos Aires€ ¿y el tango? ¿y la milonga? ¿Y Londres? ¿ Sabes que viví en un palacio donde estaba el Spanish Institute y que había sido del príncipe Yusupov, uno de los asesinos de Rasputín? Volví a París (es cierto que bien vale una misa).

Fui por el barrio latino que era mi barrio...Y siempre museos y arquitectura, y arquitectura y museos y sueño va y sueño viene".

Música y poesía

"Tengo dos vicios: la poesía y la música. De chaval ya estuve en un grupo que grabó cosas de Soutullo, allá por los 60. La música sobre todo porque es la gran acompañante abstracta que puede permanecer en el taller.Y cuando llevas dieciocho horas encima de un cuadro, de pronto te das cuenta que estás dirigiendo la orquesta con una brocha llena de pintura dejando las paredes, techos y suelos como unos zorros, o, sin darte cuenta, estás bailando un vals con el mango de una escoba, porque precisamente la música te evade en ciertos momentos de la concentración excesiva de la obra que estás haciendo.
Y un día –hace ya tiempo– escuchando Cuadros de una exposición de Músorgski, cuya partitura fue inspirada por la exposición de su amigo, pintor y arquitecto, Hartmann, me pregunté: ¿ Si Músorgski se inspiró en la pintura para hacer una partitura, por qué yo no puedo inspirarme en una partitura para hacer una pintura? Y ahí estaba el reto. Y empecé con una disciplina de conservatorio ¿cómo puede ser la forma para el sonido de un bajo? ¿cómo para la vibración de una cuerda? ¿cómo para un scherzo o un preludio?... Y los ejecuté, los convertí en cuadros. A lo mejor estoy haciendo música para sordos pero siempre digo que lamúsica, como siempre me acompaña, será una serie que nunca dejaré".

La obra

Martillo, cincel y buril han sido sus instrumentos "persuasivos", con los que trabajó incontables planchas de hierro siguiendo los perfiles del dibujo previo. Todo comienza por la obra de un precoz artista adolescente que se manifiesta como gran dibujante y que, allá por los años 40, sabe ya que quiere ser artista. Luego viene un proceso de hibridación entre el dibujo, la pintura, la litografía o el estampado metalúrgico.

"Mi obra primitiva –dice– está salpicada por dibujos, óleos, acuarelas y una inquietud permanente por hacer algo diferente. Vigo estaba asfixiado culturalmente. Aunque mantuve relación con artistas como Lugrís, Laxeiro, Camilo Nogueira y visitaba las pocas exposiciones que aparecían, mi desencanto por el aislamiento de la ciudad en el mundo artístico hace que busque otros horizontes. Así surge mi estancia en París en donde estudié procedimientos de esmaltado. Elijo el hierro como soporte por mi tendencia a los grandes tamaños, y no el cobre, más tradicional en el esmalte.

Hubo una primera etapa figurativa, de escenas costumbristas, antes de la abstracción. Luego abandoné el hierro porque los gases del taller minaban mi salud y me pasé a la madera, o al metacrilato que aparece en mi obra como soporte del vacío. Incorporo técnicas de huella directa: grattage, dripping, collage, frottage... porque quiero contar otras historias. Precisamente en la fuga, en el vacío, es por donde discurren mis pasos últimamente, aunque ahora ya estoy metido en otro lío: partiendo de la nimiedad del punto llegar a una totalidad. O desde la totalidad quedarte con la nimiedad del punto o con la nada".

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