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Pablo Ferrández: "Lo que más me llena es la capacidad de encender al público"

"Desde que tengo memoria, la música me ha parecido algo muy natural"

Pablo Ferrández. // Kirill Bashkirov

Pablo Ferrández. // Kirill Bashkirov

Pablo Ferrández, aclamado por la crítica como uno de los mejores violonchelistas del momento, nació en Madrid pero cuenta con raíces gallegas, puesto que su padre, también músico como toda su familia, es de Ferrol. Ferrández impartirá a partir del 17 de agosto clases en Vigo, en las instalaciones de la escuela Bambera.

-¿Qué es para usted la música?

-Todo. No podría vivir sin ella. Desde siempre, desde que tengo memoria, me ha parecido algo muy natural. Lo que más me llena es la posibilidad de aterrizar en cualquier país del mundo, donde no conozco siquiera el idioma, ponerme a tocar y conseguir llegar al público, encenderlo.

-¿Le ha supuesto grandes esfuerzos?

-Claro. Entre los 12 y los 23 años, estudié música entre 7 y 8 horas al día. De hecho, desde 2º de la ESO tuve que realizar los cursos escolares a distancia. Actualmente dedico entre 5 y 6 horas, debido a la gran cantidad de actividades en las que estoy inmerso. Pero no hay ningún día que no toque, a menos que realice un viaje transoceánico. Si paras, se nota en seguida. Pierdes la forma. La música es muy sacrificada, pero la recomiendo. No hace falta un instrumento demasiado caro para empezar.

-Al ser considerado uno de los mejores violonchelistas del mundo, sus viajes serán numerosos.

-Realizo unos 60 conciertos al año, moviéndome por Australia, Asia, Europa... Las últimas tres semanas realicé una gira alrededor de Europa, visitando Francia, Grecia o Suiza, a la que volveré la semana que viene. Además, este año iré en total cinco veces a EE UU.

-¿A qué se debe su decisión de recalar una semana en Galicia e impartir los cursos?

-Galicia es muy importante para mí, así que como tenía una semana libre quise aprovecharla de esta manera, porque además disfruto mucho dando clases. Es algo que me apetece especialmente.

-Aprendió a tocar el chelo con solo 3 años. Otros artistas como Mozart también comenzaron muy jóvenes. ¿Cómo se explica tanta precocidad, difícil de encontrar en otros artes?

-Cuando eres pequeño, la facilidad para aprender música es mayor, por lo que se hace indispensable comenzar joven para poder alcanzar ciertos niveles, mediante un aprendizaje más instintivo. También ayuda mucho lo que ves en casa. Mis padres son músicos los dos, mi padre al chelo y mi madre con la guitarra flamenca, además de dedicarse ahora a la enseñanza de su sistema educativo, el Método Diapasón, del que fui su primer alumno y ya van unos 20.000. Mi primer recuerdo de la música es practicar con mi madre.

-¿Cómo surge la colaboración con la escuela Bambera?

-Precisamente de mi madre, pues formó a algunos profesores de Bambera en la técnica que he citado. Ésta desarrolla el oído absoluto, es decir, la capacidad de reconocer las notas por su nombre, lo cual es muy útil para un músico de cuerda.

-¿Cómo ve el futuro de la música clásica?

-Creo que tiene un montón de futuro y se están haciendo muchas cosas nuevas. Por ejemplo, en Europa proliferan los conciertos al aire libre, que ayudan a la gente a perder el miedo a entrar en una sala de conciertos y pagar por ellos. En lo que a mí respecta, también estoy contento: en mis últimas actuaciones la sala estaba llena.

-¿Qué es lo que más le gusta del violonchelo ?

-El registro que tiene, cómo se parece a la voz humana. El violín es mucho más agudo y el contrabajo más grave. En cuanto a otros instrumentos, me habría gustado profundizar un poco más en el piano.

- ¿Cuáles fueron los momentos más importantes de su carrera?

-Además de ganar el Tchaikovsky, cuando la Fundación Musical Nipona me entregó el Stradivarius de 1696. Al tratarse de un instrumento tan caro, antiguo y valioso, no se me permite llevarlo a algunos países, por lo que también utilizo otros en esos casos. Este Stradivarius es único, noto muchísimo su diferencia con los demás chelos, tiene una capacidad de crear sonidos con la que no cuentan.

-¿Por último, podría hacer alguna recomendación musical para los lectores?

-De música popular, BB King, un icono del blues. Lo estoy escuchando mucho últimamente y es increíble. Respecto a la música clásica, cualquier concierto de piano de Beethoven, tan maravillosos como fáciles de escuchar.

Cuentos infantiles que transforman a los niños en músicos

  • Paqui Castro, madre de Pablo Ferrández, creó el Método Diapasón hace 27 años, para enseñarle música incluso antes de que naciera. Ahora forma profesores, como los de Bambera en Vigo. Con el objetivo de enseñar a tan temprana edad, ha convertido la teoría de la música en cuentos y personajes que se dirigen a niños de hasta 6 años. El Mago Diapasón les saluda con la escala del Do mayor. Son clases lúdicas, breves, en compañía de los padres. Castro defiende que todos los niños tienen talento musical, si se les enseña como lengua materna y no como algo abstracto. Afirma Castro que "todos nacemos con el oído absoluto, capaz de diferenciar las notas, pero esa capacidad, sin entrenamiento, se va perdiendo. De adulto, puedes afinar tu oído, pero nunca llegar a ese nivel. Los niños tienen un potencial enorme".

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