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Joaquín Sabina: "Lo políticamente correcto es insoportable, ya no se pueden hacer chistes de nada"

"Cogí los tópicos y tonterías que se dicen de mí y los volví del revés; es como sacarle la lengua al propio espejo, y la verdad es que funcionó"

Joaquín Sabina // FARO

Joaquín Sabina // FARO

Inmerso en su gira "Lo niego todo", con la que actuará en A Coruña los días 22 y 23 de este mes, Sabina cuenta la "gozosa" experiencia que vivió haciendo el disco con Leiva y Benjamín Prado, algo que le sacó del aburrimiento que le producían los anteriores.

-En Úbeda le hicieron hijo predilecto, ¿se le pasó por la cabeza que volvería con tal honor?

-Claro que no. Me han ido pasando un montón de cosas en la vida; cosas que he ido disfrutando porque uno disfruta lo que había soñado de niño y esas cosas ni me había atrevido a soñarlas por nada del mundo. Yo era en Úbeda la oveja negra de mi familia, el golfo, el descastado, el exiliado. Fue muy emocionante y conmovedor.

-¿Lo niego todo supone un cambio radical en su modo de hacer discos?

-Cambio radical, no. Yo quería cambiar porque los discos se me estaban haciendo rutinarios y aburridos y no me divertía. Tenía cierta relación con Leiva y lo admiro y lo quiero, quise probar a hacer un trío con él y Benjamín (Prado) en mi casa de Rota durante un verano para ver si nos entendíamos y hacer un disco como si fuéramos un grupo. Eso salió muy rápido, fue una experiencia gozosa y la verdad es que ahora en directo estoy disfrutando cantándolo.

-¿Es decir, hubo una buena conexión intergeneracional?

-Me acoplé. Estaba aburrido con mi sonido de siempre; Leiva tiene un talento muy bueno y muy adaptable, y además, según él, era tan fan mío que no quería morirse sin hacer algo conmigo y aprovechamos esa serie de casualidades. Estamos contentísimos con el resultado.

-¿Sabina reinventado?

-Hay algo. No tan radical como me dices, pero es más accesible para el público porque en mi última época yo creo que mis canciones eran demasiado literarias, demasiado densas de letras. Ahora son más accesibles y hemos vuelto al pop y al rock.

-¿Esto de "Lo niego todo" tendría algo que ver con la posverdad y estos conceptos de moda?

-Yo creo que el público me toma en serio hasta cierto punto. Y además la misma canción dice: "lo niego todo, incluso la verdad". De mí se han dicho tantos tópicos y tonterías que he querido coger todos esos tópicos que me caricaturizaban y volverlos del revés; es como sacarle uno la lengua a su propio espejo, y la verdad es que funcionó muy bien.

-Entre esos tópicos cita a Bob Dylan. ¿Se choteó del reciente Nobel?

-Creo que lo merecía absolutamente desde hace tiempo. A pesar de todo lo que lo admiro, que no se puede admirar más; él como persona es un tío con el que no sé yo si querría tomarme una copa. Creo que ha estado bastante maleducado y soberbio sin motivos.

-Es usted número uno en ventas y ahora todo funciona en las plataformas, ¿qué opina de la industria ahora?

-Le estás hablando a un tipo que no tiene internet, ni móvil, que ni siquiera hace campañas de marketing. Cuando me sale eso del número uno, que me entero por casualidad, me parece un milagro, y también me parece que los jóvenes que empiezan deben saber que se puede decir que no a muchas cosas, que se puede dejar de hacer el ridículo y que el público sabe orientarse y buscar lo que realmente quiere.

-¿Tiene alguna canción que le haya dado especial alegría?

-Las hay de dos tipos; un tipo es la que me gusta mucho cuando salen anónimas y las tocan las orquestas de los pueblos. En ese sentido "Y nos dieron las diez" la tocan todos los mariachis de México; pero luego están las que realmente tengo en mi corazón: "Y sin embargo" y "Peces de ciudad" son las que más cerca se han quedado de como yo las soñé.

- Algunas canciones suyas se califican de machistas...

-Lo políticamente correcto está empezando a ser absolutamente insoportable; ya no se pueden hacer chistes de negros o de mujeres o de maricones o de nada. Es impresionante, y yo no estoy dispuesto a morderme la lengua.

-¿Esta es su última gira?

-No lo sé; es probable que sea la última de grandes auditorios. Cada vez me entran más ganas de hacer una acústica. Pero eso es lo que pienso ahora.

-¿Y en política por dónde anda, acaso por Podemos?

-De izquierdas; no de Podemos, ni del PSOE, ni de IU. Soy una oveja negra que no sabe a qué rebaño pertenece y cada vez más cabreado de lo que se ve y se oye.

-¿Votaría en Cataluña?

-Soy de izquierdas y las izquierdas son internacionalistas, el nacionalismo creó durante el siglo XX las guerras horrorosas que conocemos; no tengo nada que ver con el nacionalismo.

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