08 de marzo de 2017
08.03.2017

Gonzalo Villar: el directo fue su vida

Desde que Xancarajazz, el local que regentó y al que dio su nombre, cerró sus puertas, el promotor vigués solo ha podido vivir un año. Como recuerdan sus allegados, la música en vivo fue la razón de su existencia

08.03.2017 | 19:17
Imagen de Archivo de un concierto en la sala El Malecón // PABLO GARCÍA

El directo es la vida, como decía la canción "Live is life", único éxito mundial del grupo austríaco Opus (1985), y la música en directo fue la vida de Gonzalo Villar, uno de los promotores más destacados y queridos de la noche viguesa, primero en El Malecón (1990-1997) y luego en La Negra Tomasa (2001-2003), Manteca Jazz (2003-2008) y Xancarajazz (2009-2016). Siempre en Vigo y en directo, hasta que la normativa de ruidos mandó parar y se acabó la diversión. Xancarajazz apenas duró un año sin actuaciones en vivo, y su fundador, otro desde que su último local cerró sus puertas definitivamente. Los músicos que lo conocieron destacan su amor por la música, su humildad y su respeto a los artistas.

Ayer destacaba un músico vigués que lo conoció decía que Gonzalo Villar dedicaba el mismo afecto a Chucho Valdés y a Compay Segundo que a una banda local de versiones. "Todos los músicos de Vigo y de toda Galicia y a nivel nacional lo tienen en una estima enorme, es el tío que mejor los ha tratado con muchísima diferencia", señala el músico vigués Diego Pacheco, guitarrista todoterreno (flamenco, rock, latin, blues€) que actuó en numerosas ocasiones en los locales de Villar: "Te sentías como en tu casa y te daba facilidades para todo; se preocupaba por mover gente, hacía promoción, te ponía el equipo..."

Xoaquín Seoane, músico de Transilvanians y organizador del festival Ska All Night, recuerda a Gonzalo como "una enorme persona, amante de la música y de los músicos". "Aunque la asistencia no funcionase, era un tío muy generoso. No había mal rollo. Metías tres personas y te trataba igual que si llevaras 150".

Diego Pacheco corrobora que, si la noche resultaba ser un éxito, Gonzalo Villar repartía un extra entre los músicos, algo muy de agradecer si consideramos que, por desgracia, los dueños de los locales no siempre pagan a las bandas por tocar. La promotora Ángeles Feijóo incide en el aspecto económico para destacar el mérito de su labor: "Sacábamos pelas de donde fuera para poder programar. Y a veces él y Justo [Pérez] se quedaban empufados. Nos hemos visto en muchas muy duras", confiesa. La empresaria subraya que Gonzalo Villar "consiguió mantener una programación estable con gente de primera fila gracias a su bolsillo. Solo al final logró meter programaciones oficiales en sus salas".

Tanto Xoaquín Seoane como Diego Pacheco destacan los conocimientos musicales y la humildad de Gonzalo Villar. "Él y Justo eran una enciclopedia musical", dice el guitarrista. "Sabía mogollón y era muy humilde también –destaca Kino-. Era, sobre todo, una enorme persona y un amante de la música y de los músicos. De las mejores personas que conocí en el mundillo de la música viguesa".

Otro aspecto que destaca Ángeles Feijóo es la inteligencia de Villar, que le llevó a importar para Vigo la idea de las "bandas residentes": "Todos los jueves tenía un combo, una ocurrencia de Gonzalo que vio en otros países".

Una de esas bandas residentes, además del Cuarteto de la Casa, fue Con La Venia, que gracias a la intercesión del abogado y clarinetista Carlos Borrás (fallecido hace dos años) fue la orquesta residente durante una década, primero en el Manteca y luego en el Xancarajazz. En ella militan José María Fonseca, Javier Álvarez-Blázquez y Manolo Vilches, entre otros profesionales de la ciudad.

Con Xancarajazz cerró sus puertas no solo una meca para el jazz y el jazz latino, sino también un lugar de reunión para un montón de músicos locales que actuaban y salían allí, o que participaban en las "noches de micrófono abierto" organizadas por la sala. "La noche de Vigo quedó huérfana –dice Diego Pacheco-, cerró Xancarajazz y todos los músicos que nos reuníamos allí ya no nos veíamos ni sabíamos dónde ir".

Imagen de Compay Segundo dedicada a Gonzalo Villar y al público de El Malecón

Quien supo del carácter hospitalario de Gonzalo Villar y de su hermano Javier fue el mítico Compay Segundo. Francisco Repilado (Siboney, Cuba, 18 de noviembre de 1907), conocido como Compay Segundo por encargarse de la segunda voz, llegó a Vigo "estando asfixiado", según señaló su amigo Javier Villar, cofundador de El Malecón, local que acogió a un sinfín de artistas cubanos entre 1990 y 1997. Luis Lázaro, cliente del local y que se convirtió en manager y biógrafo de Compay Segundo, vio al cubano tirado en Navarra y llamó a Javier Villar para que le echara una mano. "Nos iba bien de pelas –recordaba hace unos años el hostelero vigués–, y en la primera actuación vinieron unas 40 personas". Compay Segundo y sus Muchachos tocaron una decena de veces en la gozadera de la calle Taboada Leal, la primera de ellas el 9 de agosto de 1995. Luego Compay volvió a Madrid, donde contactó con él Santiago Auserón, y a través del exlíder de Radio Futura y del gaitero vigués Carlos Núñez, el guitarrista estadounidense Ry Cooder conoció al entonces octogenario cantante cubano. La película "Buenavista Social Club" convirtió aquel encuentro en historia.

Al parecer, el veteranísimo e increíblemente vigoroso músico de Santiago de Cuba, que tenía ya entonces 87 años, no estaba preparado para las temperaturas del invierno vigués y se presentó en Vigo en guayabera y sandalias. Gonzalo Villar, cuya familia regentó Calzados Trevinca, le llevó un calzado adecuado a la climatología gallega.

Chucho Valdés y los Van Van también actuaron en El Malecón, aunque fue Compay Segundo el que más prendado se quedó de Vigo. Llegó a componer una canción para el local, titulada "En la gozadera de El Malecón", y aunque no le agradaba mucho el "Para Vigo me voy", de Ernesto Lecuona ("qué sabrán los de La Habana lo que es una conga", decía con sorna el santiaguero), hizo suya la canción en agradecimiento a la ciudad olívica.

La competencia del Cachamba, amplia discoteca de música latinoamericana que abrió a mediados de los noventa en Samil, restó público al Malecón, que cerró sus puertas en 1997. La Negra Tomasa, en Vázquez Varela, tomó el relevo de las actuaciones en directo durante un par de años, pero el edificio amenazaba derrumbe –y así ahí sigue- y Gonzalo Villar y su inseparable Justo Pérez, socio y pinchadiscos, se mudaron en 2003 a la calle Carral, al Manteca Jazz, bautizado así en honor a un tema de Dizzy Gillespie. Allí siguieron recibiendo a las primeras figuras del jazz nacional, como Perico Sambeat y Jorge Pardo, además de gallegos como Paco Charlín, Sumrrá, Abe Rábade, Alberto Conde, Clunia...

Actuación de D3, grupo de Jorge Pardo, en el primer concierto de la sala Xancarajazz

El Manteca Jazz estaba en un lugar inmejorable y tenía un gran éxito, pero tuvo que cerrar en octubre de 2008 por la rehabilitación del edificio que lo albergaba. A comienzos de 2009 abrió Xancarajazz en un local junto al teatro Fraga que antes se llamaba El templo del morbo. El 5 de febrero de aquel año se celebró la fiesta-concierto de inauguración con D3, el trío del saxofonista Jorge Pardo (primer español en recibir el premio al Mejor Músico Europeo de Jazz) con Francis rosé y José Vázquez "Roper". Todo un lujo que demuestra la capacidad de Gonzalo Villar y su equipo para traer primeras figuras a Vigo. También tocaron en el coqueto local de la calle Isabel II Antonio Sánchez (baterista durante muchos años de Pat Metheny), el armonicista Antonio Serrano, el baterista Jim Black, el bajista Pepe Bao€ Todos ellos virtuosos de sus instrumentos. Pero quienes más están agradecidos a Gonzalo Villar son las decenas de bandas emergentes, demasiadas para citarlas aquí, que hicieron allí sus primeras armas musicales.

Unas quejas vecinales y el hecho de que el Xancarajazz no tuviera licencia de bar musical acabaron, en mayo de 2015, con los conciertos en el local, que ya había conseguido entrar en el prestigioso ciclo jazzístico 1906, de Estrella Galicia, y en otros programas de giras oficiales. No era posible conseguir la licencia, debido a las características del local. Pese al buen hacer de Justo Pérez poniendo discos, el futuro del Xancarajazz, situado geográficamente al margen de las zonas de "marcha" de Vigo, estaba en el aire.

La diseñadora Marta Villar Cruces, sobrina de Gonzalo Villar, diseñó una camiseta que se puso a la venta para recaudar fondos y animar a Gonzalo a seguir adelante con nuevos proyectos, tras ser forzado a "abandonar lo que le daba la vida, la música", como decía en su web. Finalmente Xancarajazz cerró sus puertas en 2016, y apenas un año después su gerente fallecía inesperadamente, a los 58 años, de un ataque al corazón. Decir que la música le daba la vida es mucho más que una metáfora.

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