Un genio de 16 años
Premiado por Harvard antes de acabar el instituto
El gondomareño Xabier Pellitero acaba de llegar de la India, donde ha participado en una cumbre de la prestigiosa universidad estadounidense y en un programa educativo de la de Pennsylvania tras haber cursado 1º de Bachillerato en Canadá con una beca de la Fundación Amancio Ortega

Xabier Pellitero muestra su premio de Harvard. / Pedro Mina
Se considera un chaval «do máis normal» pero a solo un mes de cumplir los 17 años y a un curso de finalizar la educación secundaria el gondomareño Xabier Pellitero Fernández se ha codeado ya con la élite estudiantil del mundo. Hace unos días que ha vuelto a casa tras un curso que no olvidará jamás por la cantidad de experiencias y oportunidades que le ha brindado. Y por haber obtenido nada menos que un premio de la prestigiosa Universidad de Harvard cuando todavía ni ha acabado el instituto.
Empecemos por el principio. Siempre ha sido un chico brillante de buenísimas notas, pero su currículum alcanzaba ya la excelencia hace más de dos años. Tras finalizar 3º de ESO en el instituto Terra de Turonio de Gondomar con una nota media de 9,38, la Fundación Amancio Ortega le concedía en diciembre de 2024 una de las 80 becas que reparte en toda Galicia para marcharse a Canadá a cursar el equivalente a 1º de Bachillerato al año siguiente. Con la ilusión de hacer las maletas mucho antes de convertirse en universitario acabó 4º con matrícula de honor y como mejor estudiante de ESO de Galicia al alcanzar la nota más alta de los premios extraordinarios que convoca la Xunta para los escolares con mejor currículum.
Sin duda, el 2025 fue un año redondo para Xabi. Logró además 95 de 100 puntos en el nivel B1 de francés y se situó en el puesto 37 del Canguro Matemático de España, una competición que organiza la Federación de Profesores de Matemáticas y en la que participan miles de alumnos de todo el Estado. Ninguna sorpresa para su familia, que recordaba entonces sus asombrosas capacidades desde la más tierna infancia: a los 3 años se sabía las tablas de multiplicar y a los 4, las capitales de todos los países del mundo.
Grandes anotaciones para el currículum cuando todavía le esperaban vivencias impagables para su aprendizaje. Sin haber cumplido los 16 hizo las maletas y cruzó el charco para permanecer diez meses lejos de casa y estudiar el grado 11 de la High School canadiense. «Unha marabilla» como experiencia «que me queda para toda a vida», aunque también hubo momentos de desánimo. «Estivo moi ben pero o certo é que o inverno en Canadá é insufrible. Fóra chega a haber -10 ou -15 graos e a sensación é de -30. Apenas se pode saír á rúa e cancélanse as clases con moita frecuencia», recuerda.
Ganó muchísima fluidez en inglés, asegura. En estos primeros días de vuelta a casa «teño que resetear para volver a pensar en galego e en castelán». También hizo nuevas amistades, pero si ha de destacar una ventaja de esta estancia en América es la de la autonomía lejos de la familia. «Aprendín a vivir pola miña conta, a xestionar os cartos», cuestión que considera importantísima porque «non podo ter 21 anos e seguir pedíndolle cousas básicas aos meus pais».
Fue durante su estancia en Canadá cuando consiguió entrar en un programa de la Universidad de Pennsylvania en la India que asegura le cambió la vida. Un compañero de las becas de Amancio Ortega le comentó la posibilidad de esta especie de máster de sostenibilidad financiado por la compañía energética British Petroleum (BP) y le pareció «superinteresante para a xente de ciencias coma min». Tras enviar su currículum, una carta de recomendación y varias redacciones sobre equilibrio ambiental, fue seleccionado para una serie de entrevistas de las que solo saldrían 5 personas elegidas en toda España. Y lo logró.
Después de tres meses de formación "online", se fue un mes a las ciudades indias de Indore y Pune y allí compartió cursos, talleres de robótica, visitas a templos y actividades culturales y formativas con estudiantes de todo el mundo. El momento culminante de la experiencia fue su participación en el HPAIR Sustainability Impact Summit , una cumbre de la Universidad de Harvard. Allí formó equipo con dos egipcias y una brasileña para trabajar en acceso a agua limpia y saneamiento. Sus presentaciones y debates les valieron un galardón. «Teño un premio de Harvard na casa, non me podo queixar! Pesa tres quilos», bromea.
Apenas puede relajarse de vuelta a Gondomar. Tiene dos viajes pendientes antes de empezar 2º de Bachillerato y los mismos nervios que el año pasado. «Este ano vai ser duro», vaticina. El nivel curricular en Canadá es inferior al de aquí y tiene asumido que «os primeiros meses serán complicados» hasta engancharse al ritmo de la clase. Confiesa además temer a la PAU, aunque con su trayectoria todo apunta a que será pan comido. Luego elegir estudios universitarios... Lo único que tiene claro es que estarán relacionados «coa Física ou coa Química».
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