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Dos balcones se desploman en Praia América: el Concello ordena «apuntalar ou desmontar» los que que siguen en pie por riesgo de colapso

El arquitecto municipal aprecia «as mesmas deficiencias estructurais» en las otras dos galerías

Vecinos aseguran que había grietas y que otro arquitecto descartó el peligro en octubre

Desprendimiento de una cornisa en Praia América.

Jose Lores

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Nigrán

El edificio del que se cayeron dos balcones este miércoles en Nigrán presentaba «deficiencias», según el informe que elaboró el arquitecto municipal tras visitarlo. En base a las valoraciones técnicas del funcionario, el Concello ha decretado esta tarde el «apuntalamento ou desmontaxe dos balcóns simétricos aos derrubados, na fachada norte do edificio, que semellan adoecer das mesmas deficiencias e que tamén poderían colapsar estruturalmente»

Y es que el edificio, construido en 1992, presentaba grietas desde hace años, señalaron algunos vecinos, aunque un arquitecto que contrataron para analizarlas descartó el pasado mes de octubre cualquier peligro de desplome. Así lo explicaba esta mañana Pilar Cid, una de las afectadas por el colapso, la propietaria de uno de los dos pisos que se quedaron sin balcón, concretamente el primero, en el siniestro que tuvo lugar a las siete menos cuarto de la mañana.

Fue un enorme susto el que se llevaron los residentes en este bloque ubicado en el bulevar de Praia América al desplomarse las dos estructuras sobre la terraza del bajo. Primero se cayó la del segundo piso y arrastró consigo la del primero. Ninguno de los residentes sufrió ni un rasguño, pero la impresión de ver el montón de escombros junto a puertas y ventanas fue «tremenda».

Los dos balcones caídos, antes del siniestro.

Los dos balcones caídos, antes del siniestro. / /

La hora fue clave para que el accidente se quedara en un sobresalto. Todos dormían y los despertó «un golpe muy fuerte», relataba José Manuel Alonso, residente en el bajo, el más perjudicado inicialmente por el siniestro. Creyeron incluso que se había producido un «terrible accidente de tráfico en la carretera». «Salí a la calle porque pensé que habían chocado dos coches o camiones, no es la primera vez que ocurre», explica. Pero al salir comprobó que había sido su propio bloque de viviendas el que había ocasionado el estruendo. «¡Qué suerte hemos tenido! Con lo que pudo haber pasado. Menos mal que fue a las siete de la mañana, si fuese a la tarde estaríamos hablando de muertos», repite.

Unos jóvenes que venían de una discoteca próxima alertaron a las fuerzas de seguridad y servicios de emergencia al escuchar también el desplome y encontrarse con los cascotes amontonados.

Los escombros fueron a caer a la terraza del bajo aunque no causaron grandes destrozos a su paso. «Ni la puerta de acceso está dañada», comentaba José Luis. Ahora habrá que esperar «al desescombro para comprobar si tenemos daños en el suelo de la terraza, supongo que debajo de todo esto estará todo roto». La familia guardaba material de terraza en un arcón donde ahora hay hormigón, ladrillos y barandillas amontonadas, además de sombrillas y sillas.

La vecina de arriba, Pilar Cid, la propietaria del primero que perdió su mirador en el accidente, también se considera afortunada. Escuchó el ruido «aunque no muy fuerte porque no tenía puestos los audífonos», por lo que no se sobresaltó demasiado. Suscriptora de FARO, se levantó y antes de volver a la cama fue a comprobar «si me habían dejado el periódico, que me lo ponen en el balcón, y ya vi a mis vecinos en la calle. Menos mal que no salí a cogerlo», explicaba aliviada.

La Policía Local de Nigrán acudió al lugar junto con el alcalde, Juan González, para comprobar la dimensión de los daños y ponerse a disposición de los afectados.

El arquitecto municipal también se desplazó para comprobar si se habían producido daños estructurales en el inmueble. En una primera valoración aconsejó precintar y apuntalar los otros dos que quedaron en pie en el bloque y los agentes municipales pedían a los residentes que no los utilizasen ni tampoco saliesen a las terrazas.

El decreto del alcalde también prohíbe el «acceso e uso de todos os espazos exteriores do edificio, tanto de uso común do edificio, como privativo de cada vivenda». Insta además a instalar barandillas de protección contra caídas en las puertas y ventanas que daban acceso a los balcones y también en los de la fachada norte, simétricos a los que se cayeron.

Son dieciséis las viviendas que alberga el edificio, aunque solo dos permanecen ocupadas todo el año. Precisamente ahora, en plena temporada de turismo junto a la principal playa de Nigrán, todas lo están.

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