Los comuneros que plantan agua en el monte
En la parroquia de Couso, en Gondomar, desarrollan dos proyectos para almacenar la lluvia en la tierra cuya evolución siguen dos universidades
Uno ya ha convertido un eucaliptal en un espacio de cultivos y el otro transformará una cantera en pinar y aumentará las reservas de los manantiales

Imagen: Jose Lores / Edición: Eli Regueira
¿Cuántos miles de veces se ha escuchado en los últimos días en Galicia la frase «con lo que ha llovido este invierno» en las conversaciones sobre la sequía? ¿O comentarios del tipo «cómo es posible que las administraciones sigan sin tomar medidas cuando cada año pasa lo mismo»? Y se seguirán oyendo con toda probabilidad. En Couso, parroquia del municipio de Gondomar, los vecinos han decidido que es mejor prevenir y tienen en marcha dos proyectos para plantar agua. Como lo leen.
Su comunidad de montes, una de las más innovadoras de Galicia, la misma que ha logrado un reconocimiento de la ONU por sus buenas prácticas a la hora de diversificar el uso del monte y luchar así contra los incendios, lleva cuatro años enfrascada en plantar cara a la escasez de agua que cada otoño, este año con dos meses de adelanto, hace temer por el suministro. Hacen uso para ello de la lógica más aplastante: almacenar el agua que sobra en la temporada de precipitaciones para cuando falta.
El sistema consiste en unas zanjas de infiltración, que se denominan técnicamente «swales» por su nombre en inglés, que se cavan en curvas de distinto nivel topográfico, evitando pendientes que dejen escapar el agua. «Evitan as escorrentías superficiais que devolven de inmediato a auga da chuvia ao mar e favorecen as subterráneas que alimentan os mananciais, almacenan grandes volumes de auga e retrasan a chegada das autas ata os ríos e ata o océano», explica Xosé Antón Araúxo, presidente de la entidad comunera de Couso.

La comunidad de montes ha habilitado una piscina en una antigua presa de regadío que también sirve para la extinción de incendios. / Jose Lores
Dos universidades siguen de cerca esta iniciativa para su estudio. Expertos del Departamento de Hidroloxía de la Universidade da Coruña se han desplazado ya a Couso y en breve lo harán otros del mismo negociado de la Universidad de Zaragoza. Coxapo, la asociación de traídas de agua rural de Galicia, sirve de intermediaria.
Ha sido en la zona de As Vacarías donde han puesto en práctica la iniciativa en 2022. Aunque habrá más resultados en la acumulación de agua a largo plazo en acuíferos del entorno, ya se notan en solo cuatro años. «Aproveitamos un terreo no que se eliminou eucalipto e quedou unha terra de moi mala calidade. Plantamos leguminosas, trébol, centeo, salgueiras e xestas para enriquecer a terra que era moi pobre. Temos tamén piñeiro piñoneiro, arándanos chilenos e sobreiras», apunta el representante de los comuneros.
Variedades todas que contribuyen a seguir nutriendo el terreno para desarrollar otra iniciativa más ambiciosa en el futuro, un bosque comestible. «Queremos que sirva de despensa, para que os veciños podan dispoñer dos froitos, e de espazo educativo, para que os rapaces identifiquen cada planta ou árbore», subraya Araúxo.
Mientras continúan trabajando en ese terreno, están a punto de iniciar otro «cultivo» de agua en Bouzavedra, en una antigua cantera ya sellada, que servirá para engrosar el caudal de los manantiales que surten a los hogares de la parroquia. No es que las población de Couso tenga problemas de suministro por el momento en sus tres traídas, pero «preferimos adiantarnos ao que poda ocorrer no futuro».
La hoja de ruta será la misma. «Agora temos que facer as obras para provocar o filtrado de auga e no futuro plantaremos piñeiros para producir resina», señala el presidente.
Pista contraincendios paralizada por el Concello
Garantizar el bienestar de los vecinos es la gran preocupación de esta comunidad de montes pionera en medidas para luchar contra los temidos incendios como la eliminación de eucalipto y reforestación con otras especies o el uso de ganado para mantener el monte libre de maleza, entre otras muchas, como la creación de una piscina comunal a partir de una vieja presa de regadío que sirve también de balsa de agua para la extinción del fuego.
Sus últimas actuaciones han abierto la polémica con el gobierno municipal al que acusan de «persecución». Tras paralizarles unas obras para adecentar una pista forestal para facilitar el paso de camiones motobomba o la evacuación en caso de incendio, el alcalde, Paco Ferreira, ha anunciado en redes sociales que denunciaría los hechos ante la Fiscalía por carecer de permiso.
Araúxo asegura que la entidad solicitó la licencia en 2021 y el Ayuntamiento jamás respondió, de manera que, tras obtener las autorizaciones pertinentes de la Xunta, iniciaron los trabajos al considerar que el permiso municipal se estimaba por silencio administrativo y al indicar el Instituto de Estudos do Territorio que no era necesario por tratarse de una obra menor.
«O único que queremos evitar son mortes como en Almería este verán ou en Chandebrito hai uns anos e o Concello só nos pon pedras no camiño», concluye Araúxo.
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