Bomberos forestales de Galicia denuncian la precariedad del avituallamiento en incendios
Trabajadores del SPIF recogen firmas para exigir alimentación de calidad o el cobro de 17 euros por media dieta cuando la extinción se prolonga

Un bocata de seis lonchas de chorizo recibido por bomberos forestales tras una jornada de extinción este verano.
Un bocadillo, una bebida isotónica o refresco y una botella de agua de litro y medio. Es lo que reciben los bomberos forestales de Galicia cuando la jornada de lucha contra un incendio se extiende el tiempo suficiente para que no les dé tiempo a regresar a la base para almorzar o cenar, según corresponda. «Moitas veces ese bocata é dunha calidade lamentable», asegura el nigranés Xan Lois Cabreira, uno de los trabajadores del SPIF (Servizo de Protección e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia), que promueve una recogida de firmas entre la plantilla, «tanto laborais como funcionarios» para exigir a la Xunta una mejora en el avituallamiento, o bien el cobro de media dieta (17 euros), en casos de incendios de situación 2.
La petición irá dirigida a la Consellería de Medio Rural y al director xeral de Defensa do Monte, indican, para que tomen nota de la precariedad de la situación «ante o contínuos anos de ausencia dun protocolo e un avituallamento de mínima calidade».

Un bombero come un bocadillo tras una jornada frente al fuego. / /
«A calidade do avituallamento é nefasta en moitos distritos reducíndose o groso do mesmo a un mal bocadillo de fiambre escaso, lomo adobado ou bacon con queixo feito con non poucas ocasións en pésimas condicións. O resto redúcese ao ínfimo custe dunha botella de auga de litro e medio e unha lata de bebida isotonica por traballador», explica Cabreira.
Existe un acuerdo «de obrigado cumprimento», destacan, entre bomberos forestales y Xunta para suministrar un alimento a los trabajadores durante o al finalizar un incendio forestal cuando en el mismo se produce una prolongación de horas ordinarias, pero «son reiterados e contínuos os incumprimentos en numerosos distritos deste aporte de suminsitro pola ausencia dun protocolo reglado e dinámico, que xera malestar e indefensión nos traballadores que prolongan de máis a súa xornada», apuntan.
En las bases de cada distrito hay cocinas. «Podese cociñar, ou ben levar cada un a súa comida, que é o maioritario porque o habitual é ter que saír a correr cando hai avisos», indica el bombero promotor de esta iniciativa. Pero cuando no hay tiempo de regresar a la base reciben estos paquetes.

Uno de los packs por trabajador que reciben los bomberos forestales. / /
Reclaman un protoclo claro en todos los distritos para aprovisionar el avituallamiento, que algún responsable de logística recorra el perímetro del fuego y se encarge de dotar de suministro líquido «aos combatentes en primeira liña» una mejora de la calidad de los packs.
En cualquier caso, aseguran, lo que resolvería estos problema sería el cobro de la media dieta, como reciben los agentes forestales, «para ter a opción de rexeitar eses bocatas e comer algo ao regreso con ese diñeiro, non só polo mala calidade, senón tamén porque hai compañeiros celíacos ou veganos ou que por calquera circunstancia non poden comelos», añade.
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