Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Homenaje al marinero veterano de Panxón

El homenaje a Fernando Iglesias Costa, el veterano marinero de 94 años natural de Panxón que surcó Groenlandia

Fernando Iglesias Costa no pisó el puerto de Panxón para trabajar ni un solo día de su trayectoria laboral, pero a sus 94 años recibe mañana jueves el homenaje de sus vecinos por dos décadas al bacalao en los mares más fríos. Será tras la misa del Carmen, en la última jornada de las fiestas de San Xoán

Fernando Iglesias Costa recibe y lee FARO DE VIGO cada día en su casa de Sancho, en Panxón.

Fernando Iglesias Costa recibe y lee FARO DE VIGO cada día en su casa de Sancho, en Panxón. / Pedro Mina

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Nigrán

No se considera un lobo de mar, aunque sus dos décadas a bordo de grandes bacaladeros del Atlántico Norte lo marcaron para siempre. Fernando Iglesias Costa ya ha cumplido los 94 años y lleva ya casi cuarenta jubilado, pero los veinte últimos de su vida laboral son los que ocupan un lugar principal en su memoria. Sobre todo por las condiciones en que tocaba trabajar. «Había moita neve no barco e moito frío», recordaba ayer con un leve castañeteo de dientes pese al sofocante calor con cerca de 30 grados.

Aquellas gélidas temperaturas se metían en los huesos y parecían quedarse eternamente, expresa. Con la fotografía en la retina de aquellos glaciares e icebergs tan alejados del plácido puerto de Panxón, recibe con «moito orgullo» el homenaje de todos sus vecinos tras la misa del Carmen que se celebra mañana jueves 25 a las 21.30 horas seguida de la tradicional procesión de la imagen en barca, en la que será la última jornada de las fiestas de San Xoán.

Fernando recibirá el cariño de sus compañeros de batallas marineras pese a no haber pisado jamás el puerto nigranés por trabajo. Lo ha paseado muchísimo y lo ha disfrutado como punto de encuentro y conversación con muchos otros pescadores de ayer y de hoy, pero jamás ha descargado ni vendido allí. La vida lo llevó a surcar el mar de Groenlandia.

Nació en la parroquia viguesa de San Andrés de Comesaña, en el seno de una familia de labradores. Su destino iba a ser el trabajo en el campo. O eso creía él. «Empecei a traballar de pequeno con meus pais na casa. Tiñan cantidade de terreo e animais», explica.

Panxón. Na subida ao Sancho, enfrente da baixada a Patos. Foto ao mariñeiro homenaxeado este ano nas festas de San Xoán

Fernando Iglesias, con las gallinas que atiende a sus 94 años. / Pedro Mina

Pero cuando se enamoró de la que fue su esposa, Julia, todo cambió. Pasada ya la treintena se casó con ella y se instalaron en el barrio de Sancho, en la parte alta de Panxón. Y ahí fue cando se embarcó. «Tiña un cuñado, un irmán da miña muller, andaba ao mar e meteume no lío», rememora.

Y su primera marea fue ya en un bacaladero «de Bouzas», rumbo a las gélidas aguas al sur del Ártico. Le gustaba el trabajo. «Sempre estiven ben, vinte anos botei», relata, sin sobresaltos, naufragios ni incidentes a bordo que le vengan a la cabeza. Ejerció de contramaestre en una tripulación de 14 personas, todos «moi boa xente». Lo peor no era la temperatura, sino la nostalgia de su familia: «Faciamos mareas moi longas, a última foi de oito meses».

Y es que apenas vio crecer a sus dos hijos. «Ela [su mujer] ocupábase de todo», subraya con pesar. Hace solo un año que la perdió y su recuerdo lo emociona. Como en muchos matrimonios marineros de la época, ella cuidó a la familia, la casa, cultivaba la tierra y regentaba además una granja de pollos. «Traballaba moitísimo», recalca él, que se sumó a las tareas en el campo y en la explotación avícola nada más jubilarse como marinero.

El trabajo agrícola siempre lo ha acompañado y todavía cuida 7 gallinas a diario. Los achaques de la edad limitan sus salidas, pero no tanto. Hace algún recado, visita el cementerio cada semana y de vez en cuando acude a misa. Lo que no perdona es la lectura de FARO DE VIGO cada mañana a las 8.30. Le gusta «estar informado», asegura. Como buen hombre de mar, jamás se pierde tampoco «o tempo na televisión».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents