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Una oleada de robos desata la alarma en el rural de Gondomar y Nigrán

La Guardia Civil ha registrado siete denuncias en apenas un mes por casos en Donas y Vilariño

Los asaltantes trataron de acceder incluso a una casa con personas dentro y la familia vio huir a dos personas encapuchadas

Entorno de la iglesia de Donas, en Gondomar.

Entorno de la iglesia de Donas, en Gondomar. / Alba Villar

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Val Miñor

Hasta siete familias de zonas rurales del Val Miñor han presentado denuncias por robos en sus viviendas en el último mes. Así lo confirma la Guardia Civil, que ha abierto una investigación para esclarecer los asaltos y dar con sus autores, que se presume podrían ser los mismos en todos los casos o al menos en la mayoría de ellos.

Y es que el modus operandi ha sido similar en prácticamente todos los asaltos: rotura de cristales o de cerradura para acceder y, una vez dentro, desbarajuste de cajones y armarios en busca de joyas y dinero. Los botines que se llevaron constaban principalmente de efectivo y alhajas de oro y algún objeto de valor, nada de bultos grandes que dificultasen la escapatoria, según indican algunos de los afectados.

Según los datos facilitados por la Comandancia de la Guardia Civil en Pontevedra fueron tres las denuncias presentadas el mes pasado, por otros tantos casos registrados en la parroquia gondomareña de Donas. Otras tres fueron interpuestas en el Puesto Principal Baiona-Nigrán hace una semana, dos de ellas en la misma zona y una tercera por otro asalto perpetrado en el cercano barrio de Vilariño, ya en la parroquia de San Pedro da Ramallosa, en el vecino municipio de Nigrán.

La oleada genera gran preocupación entre la población de la zona, que reclama más presencia policial para disuadir a los delincuentes y se mantiene alerta al caer la noche. «Vemos un coche que no conocemos y ya nos preocupamos», explican residentes en la zona.

Hay miedo a los robos, pero «sobre todo a que te hagan algo». Y es que en uno de los casos, los asaltantes accedieron a la propiedad con los habitantes de la casa dentro y con las luces encendidas en la planta superior. «Ao berrarlles 'que facedes aí' fuxiron», señalan los afectados.

«Conocen el entorno»

El vecino que se percató de que alguien había entrado en la finca al notar al perro nervioso vio que eran dos individuos «altos y delgados» que iban encapuchados «cun pasamontañas ou algo similar». Observó que escapaban por los tejados de su galpón y el de la propiedad contigua, de manera que el vecindario sospecha que se trata de personas que conocen bien el entorno. «O lo tienen muy estudiado o son de por aquí cerca porque no es sencillo saber por dónde escapar; es una zona rural y de noche no es fácil orientarse si no se conoce la zona», señalan.

Tanto la Guardia Civil como la Policía Local de Gondomar han incrementado la vigilancia por la zona en los últimos días.

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