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La manada crece en Mougás

El tercer y último curro de la temporada en la Serra da Groba sanea a un total de 640 caballos, un centenar más que en la última edición, y atrae a cientos de espectadores

Uno de los momentos de mayor tensión del curro, la captura de las "burras".

Pedro Mina

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Oia

Apenas cambia nada en el ritual milenario de cada primavera en la Serra da Groba. Pero cada curro sorprende cada vez, a propios y ajenos. El magnetismo de la ceremonia permanece intacto. La repetida puesta en escena del del dominio del hombre sobre la bestia despide la misma adrenalina año a año, siglo a siglo, milenio a milenio. No hay diferencias entre el que se ha celebrado este domingo la temporada en Mougás, en el municipio de Oia, y la rapa que representan petroglifos como el de Outeiro dos Lameiros (Sabarís), grabado en el Neolítico, hace más de 4.000 años. De ahí el encanto que atrae cada segundo domingo de junio a cientos de personas al espectáculo etnográfico que pone a las «burras» a punto para pasar el verano en el monte, con las crines cortas y libres de insectos y con los nuevos potros identificados a hierro candente.

Fueron un total de 640 los garranos que se han sometido al combate, medio millar de adultos y 140 crías. Los ganaderos salieron a buscarlos al amanecer para conducirlos durante la mañana al histórico curro e hicieron una pausa para reponer fuerzas en los habituales pícnics familiares o en los también acostumbrados puestos de pulpo, churrasco y lo que se tercie. Como una romería que reunió a una muchedumbre animada por la agradable jornada ya veraniega.

Tras el almuerzo llegó el plato fuerte de la jornada: los «aloitadores» aplacaron a los ejemplares más bravos para la sesión de peluquería, marcado y desparasitado. Los curros de A Groba se despidieron hasta el año que viene con buen sabor de boca.

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