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Adiós a la única superviviente del naufragio de 1948 en cabo Silleiro

Fallece a los 88 años en Noruega Arnhild Utheim, que navegaba con sus padres y hermanos y otras diez personas en el yate Thalassa

Había regresado a Baiona en 2012 para visitar la tumba de su familia y en dos ocasiones más

Arnhild Utheim, con el autor de la maqueta del Thalassa, que se expuso en el Talaso Atlántico de Oia en el 70 aniversario del naufragio.

Arnhild Utheim, con el autor de la maqueta del Thalassa, que se expuso en el Talaso Atlántico de Oia en el 70 aniversario del naufragio. / N.P.

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Baiona

Los brillantes ojos azules de Arnhild Utheim se apagaron el 17 de mayo en Baerum, el municipio noruego en el que hizo su vida después de la gran tragedia que la marcó para siempre en Baiona. La niña náufraga cuya historia sigue muy presente en la memoria colectiva de la comarca falleció a los 88 años y la noticia ha causado conmoción entre los que la conocieron.

Fue la única superviviente del hundimiento del Thalassa, el yate noruego en el que navegaba aquel 31 de diciembre de 1948, con sus padres, sus dos hermanos y otras diez personas. Había zarpado de Vigo rumbo a las islas Galápagos, donde su progenitor iba a trabajar. El capitán había decidido regresar a la ciudad al arreciar la marejada pero ya no pudo ser. Un golpe de mar partió en dos la embarcación y solo ella salvó la vida.

La esquela de Arnhild que recibió el Concello.

La esquela de Arnhild que recibió el Concello. / /

En su visita a Baiona en 2012, 63 años después de aquella fatídica noche, para visitar la tumba de su familia, recordaba el fatal episodio para este diario. «Tengo grabada la imagen de cuando me levanté en la playa por la mañana. Había dos soldados y me llevaron a un hospital». Tras una semana de cuidados fue trasladada a Madrid para regrear a Noruega, donde quedaría al cuidado de una tía hasta que se casó y formó su propia familia.

Arnhild Utheim, con su hija Kristin a la derecha, y su tocaya de Oia, Arnilda, cuando visitó la tumba de su familia en Baiona en 2012.

Arnhild Utheim, con su hija Kristin a la derecha, y su tocaya de Oia, Arnilda, cuando visitó la tumba de su familia en Baiona en 2012. / Ricardo Grobas

Conocía entonces a Flora, una baionesa que se ocupaba de cuidar la sepultura de sus familiares como ya había hecho su madre, Carmen, a la que mostró su gran agradecimiento. Y también a una tocaya nacida en Oia.  La historia de Arnhild dejó huella en el entorno y un joven matrimonio del municipio vecino castellanizó el nombre para bautizar a la hija que tuvo tan solo siete meses después del naufragio, Arnilda.

El Ayuntamiento de Baiona recibió comunicación del fallecimiento de Arnhild hace unos días y envió sus condolencias de forma oficial a su familia, tal y como confirma el alcalde, Jesús Vázquez Almuiña. Esta vez de manera acertada. El gobierno municipal había trasladado el pésame a los allegados por carta hace diez años y los familiares contestaron agradeciendo el gesto pero informando de que seguía viva.   

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