Cultura
25 años cantando a la vida
La Coral Polifónica A Cela de Baredo celebra sus bodas de plata este sábado, 9 de mayo, con misa y festival y con muchas ganas «de seguir luchando porque la cultura coral se haga más visible»

Marta G. Brea
¿Qué tendrá la Coral Polifónica A Cela de Baredo para que alguno de sus miembros coja el coche dos veces a la semana y recorra 40 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta solo para ensayar? Entre sus veinticinco miembros hay gente de la parroquia baionesa, pero también de otras cercanas como Belesar, Sabarís o Vilariño y otras no tanto como las viguesas de Teis o Beade o incluso la redondelana de Chapela. Se lo pasan «divinamente» y, de paso, trabajan las funciones cerebrales, explica su presidenta Mari Carmen Durán Rodríguez. «Es una terapia excepcional porque tienes que aprenderte la letra, atender a la directora, a la voz...», indica. «Salimos totalmente renovados de cada ensayo», asegura con una sonrisa.
Será por ello, o también por la defensa de una disciplina artística «que está un poco olvidada» que los integrantes de esta agrupación baionesa mantienen intacta su afición y han cumplido ya 25 años de trayectoria. Mañana sábado lo celebran en la iglesia parroquial de Santa María de Baredo con una misa a las 18.00 por los compañeros fallecidos y con su III Festival de Primavera a las 19.00, en el que participarán las corales Santa Eulalia de Mos, Asomamos, la de la Asociación Cultural de San Pedro de Moreiras, además de la anfitriona, que dirige Livia Leal Carneiro, «una joven que inyecta un alegría y un entusiasmo impresionantes», afirma la presidenta.

La Coral Polifónica A Cela en el atrio de la iglesia de Santa María de Baredo / Marta G. Brea
«Para nosotros es un concierto muy especial porque mantener un grupo como este durante 25 años es todo un logro que ha requerido mucho trabajo y mucha paciencia», señala. Y es que son los propios integrantes los que afrontan los costes, ya que las administraciones «se acuerdan poco de las corales» a la hora de conceder ayudas y se enfrentan a una falta de relevo generacional importante. El plantel oscila entre los 58 y los 85 años. «Cuesta muchísimo que la gente joven se anote porque esto requiere un compromiso que otras actividades no exigen. Si un día no vas a pilates no pasa nada pero aquí si faltamos tres o cuatro de una cuerda es difícil equilibrar porque cantamos a cuatro voces: sopranos, tenores, contraltos y bajos».
Sobreviven, no obstante, a las adversidades. El covid hizo mella pero no logró acabar con el conjunto. «Llegamos a ser ocho ensayando, yo creí que desapareceríamos», recuerda Mari Carmen. Consiguieron recuperar el ritmo y ahora celebran las bodas de plata con gran orgullo de ser una referencia en la programación cultural de verano y Navidad de Baiona y con mucho empeño en «seguir luchando para que la cultura coral se haga más visible».
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