Cachenas contra el fuego en Couso
Una docena de vacas de raza autóctona limpian el monte de esta parroquia de Gondomar con la finalidad de evitar incendios gracias a un acuerdo de los comuneros con un ganadero que utiliza un sistema de pastoreo para mantenerlas bajo control en el perímetro marcado de 5 hectáreas

Pedro Mina
El modelo de prevención de incendios más ecológico acaba de llegar a la parroquia gondomareña de Couso. Nueve vacas y un toro de raza cachena con dos becerros macho y hembra recién nacidos se encargan desde esta semana de mantener el monte limpio para evitar el temido fuego que este año ha sorprendido al sur de Galicia mucho antes de lo previsto. Se trata de una nueva iniciativa de la comunidad de montes de Gondomar reconocida por la ONU como ejemplo mundial de gestión comunal por su trabajo en la eliminación de especies invasoras y en el uso multifuncional del terreno forestal.
Y es que en los montes de Couso hay proyectos económicos como el cultivo de setas o frutos rojos que generan beneficios a la entidad más allá de la venta de madera, culturales como el Bosque da Lingua o el festival Festa Raxada que se desarrollará del 12 al 14 de junio para impulsar la música hecha en Galicia y en gallego o sociales como la piscina vecinal a partir de una antigua presa de regadío. Ahora se suman estas «ecodesbrozadoras» que realizarán una función ambiental y supondrán a buen seguro un nuevo incentivo para visitar el entorno natural, explica Xosé Antón Araúxo, presidente de la comunidad de montes.
Todo son ventajas. Su presencia en el monte reducirá los gastos de la entidad. «Coas vacas podemos aforrar moitísimo en limpezas, ata 1.500 euros ao ano por hectárea», asegura Araúxo. Son un total de 20 hectáreas en la zona de As Rasas las que los comuneros ponen a disposición del ganado, que se irá moviendo periódicamente en perímetros de 5 hectáreas, por lo que la cifra puede aproximarse a los 30.000 euros en unos años.

Dos de las vacas cachenas que desde hace una semana limpian el monte de Couso. / Pedro Mina
Provecho económico aparte, los comuneros piensan sobre todo en la eliminación de la acacia, «unha auténtica plaga» no noso monte, lamenta el presidente de los comuneros. «Temos un problema importante coa acacia en Couso, é unha especie pirófita que crece moi rápido e propaga os incendios con moita facilidade», señala. Los comuneros llevan años luchando para eliminarla junto con el eucalipto, pero su erradicación se antoja complicada. Las vacas serán de gran ayuda en ello porque se la comen.
El proyecto, que sigue la filosofía de la asociación gallega Montes Veiñais con Gando Extensivo (Movegandex) creada en Vincios hace unos meses —a la que Couso no descarta sumarse—, es un auténtico win-win. Surge de un acuerdo entre los comuneros y Ganados AD S.L., una empresa dedicada a la ganadería extensiva con base en Valadares y 50 reses repartidas entre la parroquia viguesa, el barrio de Herville, en Mos, y también en Couso. Su propietario, Aarón Da Vila Rodríguez, cría ganado desde hace años en parcelas privadas de esta zona de Gondomar y la incorporación del monte comunal a sus pastos por una cantidad simbólica también favorece a su actividad.
Las vacas son, a su juicio, los mejores animales para desbrozar el monte. «Os cabalos limpan moito pero as vacas traballan mellor o terreo, abonan mellor, comen silveira, acacia... e co tempo fan que o monte xenere mellor alimento para elas», explica. Ha elegido la raza cachena para colaborar en la recuperación de esta raza autóctona. «Aínda que non é a máis rendible economicamente é resistente e moi boa para a cría en extensivo», indica.
Las reses se mueven sin necesidad de vallas que les marquen el espacio a su disposición. Utilizan un sistema de pastoreo virtual con collares con GPS que permiten mantenerlas en un perímetro delimitado. «Os colares pitan cando se achegan ao límite e elas xa recúan», indica el ganadero. En caso de que se lo salten reciben una pequeña descarga, similar a la de un pastor eléctrico. «Pero normalmente non chegan a iso», explica Aarón, que las ha entrenado durante un mes para ello.
Carne a 10 euros el kilo
Los aparatos ofrecen información en tiempo real sobre los bóvidos. «Sabemos se teñen a temperatura alta, se se moven pouco, se están moito tempo deitadas...», apunta el ganadero, que igualmente las visita a diario para ofrecerles cuidados. «Isto non é deixar o gando no monte e xa está», afirma. Hay que suplementar la alimentación con «fariña de millo e cebada», hay que ayudarles con desbroces en zonas donde la maleza resulta demasiado densa, cuidar su salud, atender partos...
La explotación se dedica a la venta de carne. Solo a particulares en este caso, sin intermediarios. El propio ganadero se ocupa de llevar cada ejemplar al matadero y se lo entrega a sus clientes «listo para meter n o conxelador». La calidad del producto «ecolóxico, totalmente natural, sen piensos» y su atractivo precio, a 10 euros el kilo, hace que la lista de espera de la ganadería alcance ya los dos meses.
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