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Nigrán quiere sus propias roscas

El Concello ha reactivado su campaña de Semana Santa para que el vecindario compre el dulce tradicional de Pascua en las panaderías del municipio

Adolfo Villafines propietario de panadería La Pintora y Ladislao Alonso, concejal de Nigrán, sostienen un cartel de la campaña.

Adolfo Villafines propietario de panadería La Pintora y Ladislao Alonso, concejal de Nigrán, sostienen un cartel de la campaña.

Nigrán

En Nigrán, la Semana Santa no solo huele a mar y a primavera. También huele a masa fermentada, a azúcar, a horno recién abierto y a tradición centenaria. En un tiempo en el que casi todo puede comprarse con un clic y llegar desde cualquier punto del mapa, el Concello vuelve a lanzar un mensaje sencillo, pero cargado de intención: las roscas de Pascua, mejor en casa.

Bajo el lema «Merca a Pascua nas panadarías de Nigrán», el gobierno local ha reactivado un año más la campaña con la que busca incentivar la compra de roscas y otros productos típicos de estas fechas en los establecimientos del municipio. La iniciativa, que arrancó en 2021, vuelve a apoyarse en cartelería específica, difusión en redes sociales y presencia en los propios negocios para recordar a la ciudadanía que detrás de cada encargo hay mucho más que un producto de temporada: hay oficio, continuidad y tejido económico de proximidad.

La propuesta no es nueva, pero sí especialmente significativa en un contexto en el que el comercio local sigue compitiendo con grandes superficies, plataformas digitales y hábitos de consumo cada vez más despersonalizados. Por eso, el Concello insiste en una idea que lleva años vertebrando sus campañas: comprar en Nigrán no es solo una decisión práctica, sino también una forma de sostener el municipio.

La rosca de Semana Santa ocupa un lugar singular en la memoria gastronómica gallega. Es un producto vinculado a la celebración, al regalo familiar y a una tradición heredada de nuestras abuelas. En muchos hogares, no hay Pascua sin rosca, que casi siempre regalan las madrinas y padrinos. Y en Nigrán, esa costumbre se convierte también en una declaración de principios: si hay tradición, que sea con sello local.

El alcalde, Juan González, subraya esa idea al poner el foco en el valor añadido de los establecimientos históricos: «En Nigrán temos panadarías históricas cun bo facer incuestionable; neste sentido, mercar local é sinónimo tamén da máis alta calidade».

La campaña insiste además en razones económicas, sociales y ambientales: porque son vecinos, porque la riqueza queda en el pueblo, porque se apoya a quienes emprenden y porque se reducen desplazamientos. En el fondo, el mensaje es claro: comprar una rosca en Nigrán no es solo una elección gastronómica, sino también una manera de seguir haciendo pueblo.

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