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Atención especializada

Nigrán prorroga el servicio de atención temperá

El alcalde dice que no dudó en ampliar el contrato por los buenos resultados

El alcalde con componentes de la asociación La Esperanza del Valle Miñor, que gestionan la atención temprana.

El alcalde con componentes de la asociación La Esperanza del Valle Miñor, que gestionan la atención temprana. / D.P.

Nigrán

El Concello de Nigrán ha prorrogado un año más, hasta el 31 de enero de 2027, la gestión del «Servicio de Atención Temperá», que continuará a cargo de la Asociación La Esperanza del Valle Miñor, entidad gestora del CEE Juan María. El contrato contemplaba la posibilidad de ampliar su vigencia y el gobierno local no dudó en hacerlo ante los buenos resultados obtenidos desde su puesta en marcha.

El alcalde, Juan González, subraya que «la evaluación no puede ser mejor» y enmarca este recurso dentro de la política municipal «Un Nigrán para todos». El servicio comenzó a funcionar en abril de 2023 en la antigua escuela de niñas de Ceán, un local municipal que es sede de la entidad vecinal Dunas y cuyos usuarios autorizaron su uso para este fin.

Se trata de un servicio público de iniciativa municipal integrado en la Red Galega de Atención Temperá y dirigido a menores de entre 0 y 6 años que presentan algún trastorno transitorio o permanente en su desarrollo, o que se encuentran en riesgo de padecerlo. Antes de su creación, las familias debían desplazarse a Vigo para recibir atención en la Clínica San Rafael, que además contaba con lista de espera.

En la actualidad, el centro de Nigrán atiende a 70 menores de la comarca y dispone de un equipo formado por un terapeuta ocupacional, un especialista en Audición y Lenguaje y un fisioterapeuta. Los pacientes son derivados desde los centros de salud del municipio, especialmente a través del servicio de pediatría, desde los centros educativos o desde los propios servicios sociales municipales.

El objetivo es ofrecer una respuesta lo más temprana posible a las necesidades de los menores, favoreciendo su autonomía personal e inclusión social mediante intervenciones biopsicosociales. Entre los casos más habituales se encuentran situaciones de gran prematuridad, daño cerebral, parálisis, trastornos del espectro autista, TDAH, trastornos de conducta o emocionales, sordera, ceguera o anomalías congénitas del cerebro, así como menores sin patología evidente pero considerados de alto riesgo.

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