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La Xunta ensaya en Couso un sistema de cajas importado de Suecia para recuperar el monte

Contienen material biológico para atraer insectos y pájaros y restablecer la biodiversidad en espacios quemados o reforestados

Vecinos de la parroquia gondomareña revisan una de las siete cajas  en el Alto de San Aontoniño.

Vecinos de la parroquia gondomareña revisan una de las siete cajas en el Alto de San Aontoniño.

Gondomar

Siete cajas de madera «vitaminan» el monte en el Alto de San Antoniño desde que comenzó el año. En su interior hay material biológico como hojas o tierra a modo de «hogar» para insectos e invertebrados, o de nido para pájaros. Se trata de un sistema de recuperación del bosque importado de Suecia que la Consellería de Medio Ambiente ensaya en la parroquia gondomareña de Couso para toda Galicia con la colaboración de la comunidad de montes.

Por sus iniciativas pioneras de uso multifuncional del espacio forestal y de eliminación del eucalipto que le han valido reconocimientos internacionales como el de la ONU, la sociedad mancomunada ha sido elegida por el Instituto de Estudos do Territorio, organismo integrado en la citada consellería, para participar en un intercambio europeo de experiencias y ha sido reconocida como ejemplo de buenas prácticas en el marco del proyecto GIFT (Green Infrastructure for Forest and Trees, en español Infraestructura verde para el Bosque y los Árboles).

Diez socios de nueve países participan en este programa —Eslovenia, Países Bajos, Suecia, Italia, Croacia, Bélgica, Alemania, Letonia y España— y a los comuneros de Couso les ha tocado compartir ideas con el condado sueco de Västra Götaland. Sus cajas biológicas con mantillo tratan de paliar la ausencia de árboles veteranos e imitar los microhábitats de sus cavidades.

Falta de árboles viejos

El departamento autonómico hará un seguimiento al experimento durante todo el año con la intención de replicarlo en otras partes de Galicia para la recuperación de zonas devastadas por el fuego o reforestadas recientemente. La explotación intensiva, los monocultivos como el del eucalipto y los incendios son las causas de la falta de árboles viejos. Su ausencia empobrece los ecosistemas y disminuye la capacidad de los montes para actuar como sumideros de carbono, retenedores de agua y espacios de vida multiespecie.

Couso ha elegido un bosque de castaños plantados hace poco más de una década, explica el presidente de la comunidad de montes, Xosé Antón Araúxo, a los que las cajas ayudarán a recuperar especies que buscan acomodo en ejemplares más antiguos. Si funciona, los comuneros reproducirán el sistema en otros puntos con plantaciones jóvenes. Por suerte, y sobre todo por su esfuerzo en la prevención, su territorio ha esquivado las últimas oleadas de incendios.

Las cajas atraerán aves a una zona en la que existe un observatorio habilitado por la comunidad con un panel sobre las especies existentes. Es, en definitiva, otro impulso a la «humanización do monte», indica Araúxo. No solo para sensibilizar sobre su cuidado sino también para favorecer la presencia de personas y disuadir a los incendiarios.

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