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45 años con la conciliación en el Val Miñor

En dos semanas comenzará el año del 45 aniversario de la guardería San José, un servicio que ha ayudado a compaginar la jornada laboral con la vida familiar a miles de personas en la comarca cuando ninguna administración se lo planteaba. Ahora amplían el apoyo a la tercera edad con su nuevo centro de día

Las cinco religiosas que mantienen la congregación en Borreiros, con usuarios y trabajadoras del nuevo centro de día.

Las cinco religiosas que mantienen la congregación en Borreiros, con usuarios y trabajadoras del nuevo centro de día. / Alba Villar

Gondomar

Comedores escolares, servicio de madrugadores en los colegios, ludotecas, campamentos urbanos en verano y vacaciones de Navidad... Las iniciativas de concellos, colegios y asociaciones de cara a la conciliación son diversas en la actualidad. Todavía no cubren las necesidades reales, pero al menos las familias disponen de opciones para organizarse. No era así hace cuatro décadas, cuando numerosas madres y padres de la comarca miñorana encontraron en la guardería San José de Borreiros un salvavidas para el día a día.

Las religiosas de la congregación de las Madres Misioneras de María Mediadora ofrecieron un servicio fundamental cuando los cuidados todavía estaban muy lejos de la agenda política. Cuatro décadas después continúan con la labor social, ahora con el nuevo centro de día Madre Rosario, con 40 plazas y posibilidad de duplicarlas y abierto de 8.00 a 20.00.

Una comunidad religiosa 100% miñorana no podía hacer otra cosa que no fuera dar servicio a la comarca que la vio nacer en 1942. Su fundadora, Rosario Fernández Pereira, vino al mundo en 1908 en la parroquia gondomareña de Borreiros, junto a las instalaciones de la escuela infantil y el centro de día. La atención a niños y ancianos ha sido siempre su prioridad y por ello abrieron en 1981 la guardería laboral, hoy Centro de Educación Infantil, San José.

Un aula del Centro de Educación Infantil San José que grestionan las religiosas. 17 diciembre 2025. Alba Villar

Un aula del Centro de Educación Infantil San José que gestionan las religiosas. / Alba Villar

«Siempre hemos deseado realizar una auténtica labor social ofreciendo un servicio que por su precio fuera asequible a rentas bajas y por su horario pudiera beneficiar a matrimonios en los que trabajan ambos cónyuges», explican las propias monjas sobre el servicio que atiende a unos 300 niños de 0 a 6 años de edad tras diversas ampliaciones de las instalaciones, que albergan diez aulas para bebés de 0 a 3 años, seis de niños de 3 a 6, comedores, despachos, un salón multiusos de 500 metros cuadrados y varios patios repartidos en un espacio de 5.000 metros cuadrados.

Cinco hermanas

Las cinco hermanas que hoy integran la congregación participan en los cuidados de los pequeños junto con la plantilla de profesorado y auxiliares, formada por 32 personas. También colaboran en la atención a los mayores que disfrutan ya del innovador centro de día, que ha contado con apoyo económico de la Fundación Amancio Ortega y que dispone, además de unas modernas dependencias, de un jardín de 13.000 metros cuadrados que ofrece la posibilidad de que niños y mayores compartan experiencias.

Las hermanas Adelina Iglesias, Achamma Sebastian, Sheeba Barghese, Biney Antony y en especial la superiora, sor María José Argüelles, sienten «una gran satisfacción» por haber logrado «completar las obras sociales de ayuda a niños y mayores que la fundadora de la congregación siempre deseó poner en práctica en el lugar donde nació y murió».

Culminar la misión en Borreiros era una meta para la hermandad, que se ha expandido a seis países. En España, dispone de centros en Madrid, Ávila y Zaragoza, pero también está presente en Alemania, Italia, Colombia, Honduras, la India y Malawi con un total de 27 comunidades activas.

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