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Un máster de Harvard en los montes de Couso

Cuatro alumnos de la universidad estadounidense analizan la gestión comunal en la parroquia gondomareña para mejorar su sostenibilidad

Estudiantes de Harvard con Araúxo y comuneros.

Estudiantes de Harvard con Araúxo y comuneros. / J. Lores

Gondomar

Pueden presumir de reconocimientos internacionales como el de la ONU, que los incorporó en 2019 a su registro de ICCA (Áreas Conservadas por Comunidades Locales), o el del Royal College of Art de Londres, que los seleccionó como finalistas de los premios Food Awards 2025 por su modelo de soberanía alimentaria con proyectos como el cultivo de setas shiitake o arándanos. Pero los comuneros de Couso quieren seguir mejorando la gestión de sus montes y no cejan en la búsqueda de nuevas ideas que optimicen sus recursos.

De ahí que la parroquia gondomareña se haya convertido estos días en una gran aula de una de las universidades más prestigiosas del mundo. Cuatro estudiantes de un máster de Sostenibilidad y Práctica de Desarrollo Global de la Harvard Extension School, analizan al detalle la forma de gestionar el territorio en el entorno con el objetivo de realizar propuestas de cara a mantener su viabilidad ambiental y económica.

«Son una comunidad ejemplar que hace mucho en esta área pero nosotros esperamos aportar proyectos hacia un futuro sostenible», explica Monica Ospina, una de las universitarias estadounidenses que permanecerán hasta el sábado en la zona. Tendrán tiempo a conocer las iniciativas de los comuneros para lograr un uso multifuncional de la superficie forestal que procura reducir el número de hectáreas dedicadas al eucalipto en favor de especies frondosas, las mencionadas plantaciones de setas y frutos rojos o el proyecto de extracción de resina.

Uso social del monte

Todos estos están pensados para la obtención de beneficios económicos, pero también podrán visitar espacios habilitados por la entidad para la cultura, el ocio o la sensibilización ambiental como el Bosque da Lingua, plantado sobre un antiguo vertedero de basura, o el Bosque da Memoria, destinado a honrar a los seres queridos o incluso el refugio de anfibios o la piscina vecinal, creados en antiguas presas de regadío.

De todo ello tomarán nota en busca de propuestas en la misma línea de ofrecer a los vecinos no solo un sistema de aprovechamiento económico y sociocultural del espacio forestal. Llevan ya tres meses comunicándose telemáticamente con la entidad para saber más sobre su sistema de gestión, que consideran «especial y único». Ahora pueden verlo de cerca y en apenas unas horas de estancia en Couso, Monica Ospina, de Miami; Serrina Pantera de Colorado; Avery Fletcher, de Nueva Jersey; y Scott Shoenwaelder , de California, han podido apreciar el «hermoso paisaje y aire limpio» de su territorio, además de su «tranquilidad». El sábado culminarán su paso por la parroquia con la participación en la asamblea de comuneros.

Los cuatro alumnos llegaron a este rincón del municipio de Gondomar a través del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA), un think tank que colabora con universidades americanas en el desarrollo de estudios, en este caso, relacionados con la sostenibilidad. Mauro Castro, su fundador, también visita Couso estos días. «Las experiencias de los montes en mano común son paradigma de la gestión de los bosques y una buena herramienta para generar músculo democrático», comentaba ayer.

Los comuneros reciben al grupo de investigadores con los brazos abiertos a la espera de que «valoren a sostibilidade do noso proxecto e plantexen outros para a comunidade sexa viable no contexto do cambio climático», señala su presidente, Xosé Antón Araúxo.

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