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Exposición

Una Redondela para liliputienses

El Multiusos de A Xunqueira de Redondela inauguró este jueves la exposición «A nosa pequena vila», una muestra artística de Gene Muíños Reboredo, que ofrece al visitante la oportunidad de dar un paseo por las principales calles de la localidad redondelana a través de maquetas a escala de los distintos edificios elaborados con todo lujo de detalle

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Antonio Pinacho

Antonio Pinacho

Redondela

Si los diminutos habitantes de la isla ficticia de Liliput en la novela «Los viajes de Gulliver» viajasen a Redondela estarían encantados con la obra de Gene Muíños, redondelano de 78 años. Este artista ha conseguido recrear en maquetas a escala prácticamente toda la villa, agrupada en barrios y calles, para permitir al espectador dar un paseo por el casco urbano contemplando en apenas cien metros cuadrados las miniaturas de sus edificios emblemáticos.

La pasión por las manualidades de Gene Muíños —profesor jubilado de educación física, inglés y francés— comenzó desde niño, donde admiraba los trabajos artesanales de los carpinteros, aunque el hobbie de hacer maquetas llegó por casualidad. «Fue en 2001 cuando mi hijo terminaba la carrera de arquitectura y en el proyecto tenía que hacer una maqueta de un edificio, así que decidí ayudarle. Y como me gustó y quedó bien un día dije, pues ahora voy a hacer el Concello. Y luego la iglesia, después los juzgados, el multiusos... y así fue creciendo».

Con el tiempo fue replicando a escala la calle principal de Alfonso XII y Ribeira, luego Ernestina Otero y el casco antiguo. «Es un trabajo minucioso, muy laborioso. Antes de iniciar cada maqueta hacía bocetos a papel, ahora hago fotografías de todos los detalles de los edificios. Hay que tener mucha paciencia, la gente me dice que es un trabajo de chinos y es cierto», comenta. Para cada bloque de edificios o un inmueble histórico tarda una media de dos meses, dedicando varias horas al día a esta labor.

Hace tres años expuso su obra en el multiusos redondelano con un gran éxito de público. «Fue mi mujer [Alejandra Pazos] la que me animó a exponerlas porque le hacía mucha ilusión y la acogida fue muy buena. Mucha gente me decía que les faltaba su casa y que tenía que continuar, así que poco a poco fui ampliando y en esta exposición ya aparecen otras zonas como Santa Mariña, el barrio de Vilavella o los edificios de la Cooperativa, en los que viví durante mucho tiempo y también mi mujer, ya que fue ahí donde nos conocimos», puntualiza.

Aún faltan los dos viaductos de la villa, algo que le comenta mucha gente, pero en principio no tiene intención de hacerlos «porque ya los hizo mucha gente y porque, por su gran tamaño, impediría al público pasear entre las maquetas. Una experiencia que se puede disfrutar hasta el próximo 15 de septiembre.

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