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Sucesos

Muere el autor del doble crimen que conmocionó a Soutomaior en 2020

Miguel Gil falleció en un hospital de Lugo, donde había ingresado para una operación

Cumplía una condena de 40 años en la prisión de Monterroso

Miguel Gil Rodríguez, durante el juicio.

Miguel Gil Rodríguez, durante el juicio. / MARTA G. BREA

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Antonio Pinacho

Antonio Pinacho

Soutomaior

El autor del doble crimen que conmocionó a Soutomaior en agosto de 2020 falleció este mes en el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA) de Lugo, donde había ingresado procedente de la cárcel de Monterroso para una intervención quirúrgica.

Miguel Gil Rodríguez cumplía una condena de 40 años de prisión por el asesinato con una pistola semiautomática de su hermana, Genoveva G.R., de 62 años, y su sobrina Noelia, de 26 años, en verano de 2020. Los hechos se produjeron cuando las dos mujeres acudieron a su domicilio, una infravivienda situada en Monte Coello, para pedirle que les devolviese una escalera que le habían prestado.

En concreto, el tribunal condenó a Miguel Gil a 21 años de prisión por el asesinato de su hermana, así como a otros 18 años de cárcel por matar a su sobrina, mientras que le estableció un año y dos meses de prisión por tenencia ilegal de arma de fuego. Además, se le impuso el pago de una indemnización que superaba los 257.000 euros a tres familiares de las víctimas.

Según se consideró probado, el hombre, tras coger una pistola, se dirigió hacia las víctimas, quienes habían cogido la escalera y estaban en la parte exterior de la vivienda. Allí, les disparó con la intención de acabar con sus vidas «de forma sorpresiva para ellas y a corta distancia, evitando así cualquier posibilidad de defenderse».

El jurado, que basó su veredicto tanto en los informes forenses como en el informe técnico policial y de inspección ocular, lo consideró culpable de dos delitos de asesinato, con la concurrencia, en ambos, de la circunstancia de alevosía y, además, en el de su hermana, el agravante de parentesco.

También consideró por unanimidad la existencia de alevosía «por lo sorpresivo del empleo de una pistola», pues nadie sabía que la tenía, y «por su empleo a una distancia tan corta, que venía a asegurar su propósito, amén de que el empleo de tal arma venía a situar a sus víctimas en una situación de indefensión».

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