Cultura
Redondela pierde a sus campaneros: «Encamiñámonos a ser un deserto sonoro»
El toque manual de campanas fue declarado por la Unesco en 2022 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero en Redondela esta tradición está a punto de desaparecer por la instalación de sistemas automáticos

Curso de campanero impartido el pasado año en la iglesia parroquial de Reboreda. / JOSE LORES

Las campanas de las iglesias no solo han sido a lo largo de la historia el principal reclamo para la misa, sino que también se utilizaban para informar a la parroquia de distintos acontecimientos como entierros, nacimientos, bodas, bautizos e incluso de situaciones de emergencias. Los campaneros eran capaces de expresar sentimientos como el dolor o la alegría, marcando la vida religiosa y social del pueblo con su código de toques, cadencias y sonidos. Este arte fue declarado en 2022 por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, pero a pesar de ello, esta tradición está desapareciendo poco a poco por el uso de medios tecnológicos.
El investigador y divulgador cultural redondelano Xosé Couñago, lamenta esta pérdida cultural en las parroquias de la comarca, de la que tan solo resiste Cedeira. «O toque manual é unha linguaxe viva que traduce os sentimentos dunha comunidade. O campaneiro non preme un botón; el sabe se dobra por un home, unha muller ou unha criatura, compartindo o pesar ou a alegría coa veciñanza. É un trato humano que ningunha máquina de silicio poderá imitar», explica.
En su opinión, la situación no tiene que ver con una falta de relevo generacional, y pone como ejemplo la labor del colectivo Sinos de Bronce o la asociación cultural Campaneiros de Galicia, que en agosto del pasado año impartió un curso en la parroquia de Reboreda que reunió a decenas de personas, muchas de ellas jóvenes, con disposición para aprender. «Hai mans e hai ganas; o problema é institucional», apunta.

Participantes en un curso de campaneros en Reboreda el pasado año. / JOSÉ LORES
Couñago considera contradictorio que sean los propios sacerdotes los que eliminen este patrimonio. «Tras Soutomaior ou Nespereira, e a recente baixa en Cesantes, Redondela encamiñase a ser un deserto sonoro onde só resiste Cedeira. Tras esta mecanización agóchase unha sospeita económica: ao prescindir do campaneiro, os honorarios pasan a ser xestionados directamente pola parroquia. Converter un Ben de Interese Cultural nun servizo mecanizado para aumentar a recadación é unha traizón ética», subraya.
Ante esta situación apela al Obispado a proteger este legado. «A automatización debe ser o último recurso, non a vía para a comodidade ou o lucro. Se as campás deixan de ser tocadas por mans humanas, a nosa historia quedará muda», concluye.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los estudiantes que hicieron el examen de Historia de España, en la que hubo problemas, pueden respirar tranquilos: los correctores serán «flexibles»
- Se abre uno de los carriles de la AP-9 en Mos donde volcó un camión cisterna con 32.000 litros de gasóleo
- Más de 270.000 inmuebles gallegos deberán adaptarse a las exigencias de eficiencia energética de la UE
- La pesca de recreo sostiene ante el Supremo que el sistema de control español es «más gravoso» que el modelo de la UE
- Muere una persona en una salida de vía en Ponte Caldelas
- Un hombre de 76 años fallece de un infarto mientras paseaba por el centro de Bueu
- El coro del colegio Cluny de Vigo emociona a Abraham Mateo con su versión de 'Lánzalo': «Se me metió algo en el ojo»
- 500 paraguas en 30 m²: seis décadas de los Rodríguez en Vigo