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Emigración

El ocaso siempre espera en Pazos

Romina Violante, una joven gallega nacida en Montevideo, se licenció en 2020 en la prestigiosa universidad Macalester College en Minnesota, con una tesis final que aborda la realidad de las mujeres gallegas emigradas en Uruguay durante el siglo XX. Su abuela Laura, vecina de Pazos de Borbén, fue su inspiración y fuente

Laura delante de la planta de Pontesa antes de irse a Uruguay, en 1968.

Laura delante de la planta de Pontesa antes de irse a Uruguay, en 1968. / | CEDIDA

Pazos de Borbén

Laura Couñago Pombo (Pazos de Borbén, 1935) se queda un rato disfrutando de ese momento especial, cuando el cielo en la ría de Vigo se pinta con tonos ocre y magenta. Las puestas de sol siempre la han acompañado, pero la sensación es diferente según el lugar desde donde mires.

Esta gallega de 90 años, que ha vuelto a su lugar de nacimiento, es una de las muchas mujeres emigrantes en los tiempos de cartilla de racionamiento en España, pero, a diferencia de otras, su historia ha sido inmortalizada en el cortometraje «Gashega», (accesible en https://www.youtube.com/@rominaom), un trabajo realizado por su nieta Romina Violante, que fue parte de su graduación en Estudios de Medios Audiovisuales y Cultura (Media and Cultural Studies) en la prestigiosa universidad Macalester College, en Minnesota, Estados Unidos, a la que accedió a través de una beca.

Cartel de  «Gashega». | CEDIDA

Cartel de «Gashega». / /

El proyecto, desarrollado como tesis final, «es un trabajo documental de investigación interseccional sobre migración y género, centrado en la realidad de las mujeres gallegas en Uruguay durante el siglo XX, especialmente en las décadas de los 60 y 70», explica la autora a FARO DE VIGO. «La historia del viaje en barco y la experiencia migratoria en Uruguay que había atravesado mi familia se convirtió, más de 50 años después, en el eje central de mi proyecto de fin de carrera. En realidad, esta investigación había comenzado mucho antes, de manera independiente y por pura curiosidad personal. Recuerdo haber empezado a escribirla en el verano de 2018, viví en Galicia para pasar tres meses con mis abuelos. Allí comencé a grabar y a escribir sobre su historia, sin imaginar que terminaría convirtiéndose en mi tesis y en un cortometraje», indica Romina.

La producción del corto se realizó en Uruguay, al tener que irse de Estados Unidos debido a la pandemia. «De hecho, esa circunstancia fue lo que permitió que el proyecto tomara forma audiovisual, ya que originalmente iba a ser solo una investigación escrita. Además, me dio la oportunidad de estar cerca de mi familia durante ese proceso, incluso en el momento de la defensa».

Recuerda, y le brillan los ojos al explicarlo, que «cuando presenté la tesis ante el comité de profesores, quise que mi abuela estuviera conmigo, aunque no entendiera el idioma, ya que la exposición era en inglés. Uno de los recuerdos más hermosos de ese día fue que, al terminar, tras haber aprobado con méritos, cerré el ordenador y ella se inclinó sobre la mesa, se cubrió el rostro con las manos y dijo: ‘No puedo creer que mi historia haya hecho que hoy te gradúes’».

Y no es para menos, porque «Gashega» no solo habla de la búsqueda de una vida mejor que impulsa parte de la emigración, sino de amor e incluso de soledad, cuando muestra a Laura convertida en ama de casa en un país lejano y lejos de su familia, una realidad más desconocida de la emigración gallega: las mujeres que viajaron para acompañar a sus maridos que, al otro lado del mar, trabajan jornadas de 12 horas y que en sus casas quedaban casi desconectadas del mundo.

Romina y Laura, este año, en un reencuentro en Galicia.

Romina y Laura, este año, en un reencuentro en Galicia.

«Mi abuela trabajaba en Pontesa, la fábrica de porcelanas de Ponte Sampaio, en Soutomaior, y tenía una relación a distancia con mi abuelo, Severo Martínez Álvarez, nacido en el barrio de Carrascas, de Prado de Ponteareas. Luego de estar años comunicándose por carta y sin verse con Severo, finalmente, en un acto de valentía, se casó por poderes y se subió a un barco trasatlántico el día de los inocentes, un 28 de diciembre de 1968, en el puerto de Vigo, donde fue despedida por su hermana, madre y sobrinos, y llegó un 11 de enero del siguiente año al puerto de Montevideo».

Severo estaba en Montevideo desde hacía 7 años: «Tras completar el servicio militar en Marín y trabajar ocasionalmente como músico tocando el trombón en fiestas del pueblo, emigró a Montevideo para reencontrarse con su hermano, quien le había hablado de las oportunidades que ofrecía el Río de la Plata en aquel entonces». Desempeñó numerosos oficios; el último, que le ocupó 50 años, conductor de autobús en Cutsa.

«Este proceso nos dio a Laura y a mí la oportunidad de conocernos desde otro lugar: no solo como abuela y nieta, sino de mujer a mujer. Hay una frase muy precisa de Jean-Paul Sartre que dice: ‘Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros’. El recorrido de nuestros antepasados, sus experiencias y vivencias, nos atraviesa de forma transgeneracional», indica la realizadora.

Romina y su hermano Joaquín son hija e hijo de Lourdes, la única hija de Laura, casada con un uruguayo descendiente de italianos, y que, como ellos, nació en Montevideo. «Tanto mi madre como nosotros nos sentimos gallegas y gallego. Nuestros abuelos en Uruguay vivían detrás de nuestra casa. Su lengua, su cocina, su televisión y sus cantos de rianxeira estuvieron desde antes de que yo llegara al mundo; ya lo escuchaba desde la panza. Es un conocimiento que me acompañó, me acompaña y me acompañará siempre», explica.

Talentosa y trabajadora desde muy joven, el tesón de sus abuelos ha sido una inspiración más allá de su tesis: «A los 17 años me fui con una beca a Noruega y, desde entonces, continué un camino migrante que me llevó por Estados Unidos, Lisboa y, finalmente, a establecerme en España. Desde luego, en condiciones distintas y con otros privilegios, pero aun así ese recorrido me llevó a preguntarme qué había en mí que resonaba con quienes se atrevieron antes, qué parte de esa experiencia se repetía y cuál podía transformarse. Muchas de esas narrativas estuvieron marcadas por el sacrificio y el dolor de dejar el propio lugar. Entonces me pregunté: ¿cómo puedo iluminar ese legado que habita en mí y abrir nuevas posibilidades dentro de esa misma historia? El arte ha sido el canal para hacerlo: me ha permitido sublimar muchas de estas experiencias. Como creadora en el ámbito audiovisual en su momento, y hoy principalmente como cantante y compositora, en la banda Mona de Magna, encontré herramientas para articular y transformar estas vivencias».

Reflexiona que el tema de su tesis «no lo elegí yo, me eligió a mí». «Me permitió honrar y dar visibilidad a una historia que no es solo mía, sino que resuena con muchas otras historias de migración. Esta es la mirada de una nieta nacida al otro lado del Atlántico, criada por sus padres y por sus abuelos, tanto maternos como paternos, entre raíces uruguayas e inmigrantes».

Severo, el abuelo, falleció el pasado 14 de abril a los 88 años. «Ya llevaba varios años viviendo con mi abuela aquí, y mi madre Lourdes también está. De alguna forma, fue una decisión colectiva volver a casa, incluso los que no habíamos nacido aquí», quizás porque el verdadero ocaso siempre espera en Pazos de Borbén.

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