Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Zoar, el vino que cruza Rande desde Reboreda: de un furancho familiar a las primeras botellas etiquetadas

José Luis Casal Iglesias, Lubis, se lanza a embotellar en Redondela con una idea fija: pequeña escala, mucha mano y máxima calidad

Nace un vino de Redondela: del furancho a la bodega... artesanal

Lubis

Marta Clavero

Marta Clavero

Vigo

José Luis Casal Iglesias (Redondela, 40 años) responde al nombre de pila, pero en su entorno casi nadie lo usa. A él le llaman Lubis desde siempre. Y con ese apodo, y con una bodega asentada literalmente en el bajo de la casa familiar firma una apuesta vitivinícola nacida de la tradición de los furanchos y empujada por un salto clave: pasar del vino servido en casa a un blanco embotellado, etiquetado y ya en distribución.

Durante años, su vida estuvo partida en tres: trabajo, viña y furancho. Hasta que llegó el momento de escoger. «Entre el furancho y el trabajo no tenía vida», resume. En Reboreda, donde su familia llevaba tiempo ligada a la viña, la decisión maduró despacio: estudiar vitivinicultura en A Granxa (Ponteareas), plantar más, aguantar la inversión y esperar a que el viñedo diera para algo más que el circuito de siempre. Hoy, esa historia desemboca en una primera cosecha embotellada, la de 2024, y en un nombre que ya se empieza a ver en mesas de hostelería.

El furancho familiar en Reboreda (de nombre Casanova) fue durante unos 15 años el corazón de la actividad. Allí se bebía el vino de casa, sin etiqueta ni marca, como manda la costumbre. Pero en 2025, con la cosecha de 2024, llegó el punto de inflexión: se cierra el furancho y se abre la etapa de bodega. El vino se llama Zoar, y su primer gran paso es un blanco que se presenta como albariño con personalidad propia: «Es alma de albariño», dice, pero con matices de mezcla para ganar cuerpo y complejidad.

Entre el furancho y el trabajo no tenía vida. La decisión maduró despacio: estudiar vitivinicultura, plantar más, aguantar la inversión y esperar a que el viñedo diera para algo más que el circuito de siempre

José Luis Casal 'Lubis'

— Bodeguero

Su Zoar Blanco lleva un 80% de albariño y un 20% repartido entre blanco legítimo, godello y loureira (con porcentajes aproximados). Y ahí, en el blanco legítimo, sitúa parte de la singularidad: «Para mí es la pieza clave». No solo por el perfil que aporta, sino también por su rareza local, según explica, y porque está apostando por reponer cepas con esa uva.

De momento, el salto al mercado se mide en números realistas: unas 6.000 botellas en la cosecha de 2024, con un precio de venta al público en torno a 13,90 euros. La distribución, de la que se encarga Lv Vigo, no se orienta a lineales de supermercado, sino a restauración y vinotecas, como A Tenda da Loura, establecimiento de su tierra que le ha respaldado desde sus inicios.

Un nombre con viento y litoral

El bautismo no fue sencillo. Cuenta que, al registrar marcas, muchas de sus primeras opciones ya estaban cogidas. Al final entró Zoar, que él vincula a una idea de costa y fuerza: «representa… la fuerza del litoral, del mar», explica, en su manera de situar el vino en el paisaje que lo define y que él mismo ha diseñado para la etiqueta del vino: un símbolo reconocible como el puente de Rande al fondo, la ría de Vigo y un barco.

Proceso de creación de la etiqueta realizada por el propio Lubis.

Proceso de creación de la etiqueta realizada por el propio Lubis. / FDV

En el logotipo de Adegas Casaldarriba, que así se llama «la que seguramente será la bodega más pequeña del mundo» aparece una cepa que casi parece un árbol, «como un árbol de la vida», explica y en el que hay otro detalle que él convierte en sello: las espirales de su sistema de poda, un método tradicional que está recuperando y que, asegura, es característico de sus viñas.

Logotipo de Adegas Casaldarriba

Logotipo de Adegas Casaldarriba / Adegas Casaldarriba

Su escala es la de quien empieza con prudencia y con la familia como equipo. Tiene aproximadamente una hectárea, y eso marca el estilo: vendimia manual, ayuda de los suyos y elaboración en la bodega del bajo de la casa. La cara menos romántica también aparece sin maquillaje: inversión, permisos, depósitos, tasas, arquitecto, puesta en marcha… y el tiempo largo entre podar y cobrar. «Desde 2023 hasta hoy todavía no vi mucho rendimiento», admite.

En cuanto al futuro, no se deja llevar por la tentación del crecimiento rápido. Tiene fincas donde podría plantar más, sí, pero su plan, al menos a corto y medio plazo, es «vender bien, cubrir gastos, afianzarse y, sobre todo, no perder el control de la calidad».

El blanco: fruta, acidez y volumen

Cuando se le pide traducir el vino a adjetivos, duda: no le gusta adornar. Pero termina dibujando un perfil claro: «Frutal, con buena acidez,, y más de boca que de nariz. Busca volumen, sabor y cuerpo por encima de una explosión aromática». Ese planteamiento también amplía el maridaje: marisco y pescado, sí, «pero además arroces y platos con más estructura, precisamente por ese extra de cuerpo».

Nuestro blanco es frutal, con buena acidez, y más de boca que de nariz. Busca volumen, sabor y cuerpo por encima de una explosión aromática

Jose Luis Casal

— Bodeguero

La siguiente estación ya tiene fecha: presenta Zoar Tinto en los próximos días. Será un caldo basado en caíño tinto, con aportes de brancellao y mencía, y con un paso por barrica de roble francés durante diez meses. La primera tirada será de 2.000 botellas.

«La joyita de la corona», un sousón para Navidades

Y, mirando más allá, reserva un nombre y una intención para un proyecto más ambicioso: un tinto de sousón, con más meses en barrica, que espera sacar hacia las Navidades de 2026. Lo llama sin dudar «la joyita de la corona», y quiere bautizarlo Madriñán, «en homenaje a mi abuelo».

Entre la viña y la botella, “Lubis” va construyendo un relato que encaja con el paisaje: tradición de furancho, aprendizaje técnico, mano artesana, marca propia y una ambición medida. En Redondela, donde la cultura del vino ha vivido durante años apoyada en los furanchos, Zoar quiere ser el puente (también simbólico) hacia otra etapa: la de un vino pequeño pero con firma.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents