Urbanismo
Una humanización muy controvertida en Redondela
Las obras de humanización de la zona del Salgueiral, en Redondela, ha mejorado la estética y accesibilidad para los peatones, aunque la reducción de plazas de aparcamiento y el tramo de pavimento de plástico en los accesos a los garajes de los edificios junto al río Maceiras han generado innumerables quejas entre los vecinos

El nuevo firme de plástico en el acceso a los garajes, repleto de charcos, que ha generado muchas quejas. / ANTONIO PINACHO

La reforma integral de la calle Salgueiral desde As Cardosas hasta su prolongación por Ernestina Otero ha conseguido una transformación estética de esta zona residencial de Redondela ganando espacio al peatón. Sin embargo, también ha generado rechazo entre muchos vecinos. La reducción de plazas de aparcamiento en una zona con alta densidad de población, y sobre todo, la instalación de un firme de malla plástica en un tramo de unos cien metros de acceso a los garajes de varios edificios, son los aspectos más cuestionados de la humanización. Hasta el punto de calificarla de «chapuza» con una visible pintada sobre el panel explicativo de la obra.
«Nadie se explica la razón de esta calzada de plástico en un tramo por el que pasan a diario decenas de coches, ya advertimos durante la obra que iba a dar problemas y la confirmación puede verse ahora», explica Manuel Fernández, uno de los vecinos de ese tramo de Salgueiral. En solo unos meses se encuentra repleta de baches y charcos, unas deficiencias que se intentaron solucionar echando arena en algunos puntos en los que se acumulaba el agua, pero un simple paseo por la zona evidencia que no ha servido para nada. «Eso solo fue un parche, porque el tramo sigue impracticable. Tenemos que salir de casa con botas porque por aquí no se puede caminar con zapatos. No hace falta ser ingeniero para darse cuenta de que aquí se tenía que haber asfaltado la calzada o ponerla de piedra, pero esa malla plástica no vale para este clima», apunta Manuel.

Un grafiti con el texto «chapuza» en el cartel explicativo de la obra. / ANTONIO PINACHO
Otra de las residentes del entorno, Fina Otero, pasea a diario con su perro por esta zona. «Los días de lluvia hay que tener mucho cuidado porque con tanto charco los coches salpican la acera y te ponen perdida de agua. Está claro que se cometió un error poniendo ese firme de plástico porque no absorbe el agua y también se deteriora mucho con el paso de los vehículos. Solo hay que ver en qué estado se encuentra unos meses después de su instalación», comenta.
La falta de plazas de aparcamiento también es otra de las críticas de esta actuación. «Aquí siempre fue difícil aparcar, pero ahora se ha complicado mucho más. Se dijo que solo se suprimirían seis plazas pero es evidente que se quitaron muchas más, y el parking de Vilavella es insuficiente, siempre está completo. Se tendría que haber buscado alternativas antes de hacer la obra, porque se ha perjudicado mucho a los vecinos», considera Eduardo Pazos.
Yolanda Castaño acude a la zona a clases de costura en la tienda As Puntadas de Balbina, situada en el centro del Salgueiral. «Hay que reconocer que la zona está más bonita, pero la realidad es que la reforma es poco práctica, porque el aparcamiento es fundamental. Yo vengo desde Saxamonde, pero cada vez es más complicado porque no hay donde dejar el coche, y esto perjudica a los vecinos y a los negocios, porque al final los clientes dejarán de venir. Se buscarán lugares más accesibles con facilidades para aparcar, como los centros comerciales», advierte.

Las nuevas aceras más amplias en la zona del Salgueiral. / ANTONIO PINACHO
Una de las socias del negocio As Puntadas de Balbina, Maite García, le da la razón. Asegura que en los últimos mese s han notado una bajada de clientes y también critica que no se haya habilitado una zona de carga y descarga en la zona. «Los transportistas tienen que dejar sus furgonetas sobre las nuevas aceras y exponerse a multas, porque no se habilitó ninguna zona para las descargas. Se han preocupado mucho por la estética, que es evidente que ahora está más bonita que antes, pero han dejado de lado los servicios, que también son necesarios», lamenta.
La actuación, con una inversión de 982.719 euros con cargo al plan provincial de la Diputación PON2030, ha permitido crear más zonas verdes y una plaza que conecta con el paseo del río Maceiras con un nuevo escenario al aire libre y una fuente lúdica.
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