Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Romería popular

Ya nadie resucita en Santa Marta

Menos público y menos devotos. Alguna persona amortajada a primera hora lejos de la mirada de las cámaras y un féretro apoyado en un muro esperando por una promesa. Ahora es así Santa Marta de Ribarteme

Santa Marta de Ribarteme celebra el  día grande de la romería de los ataúdes

Anxo Gutiérrez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
As Neves

Una de las romerías más antiguas y populosas de Galicia se está transformando en una simple fiesta de pueblo y su sello de interés turístico pierde valor cada año que pasa. La jornada de ayer volvió a ofrecer una muestra de ese declive. La solemnidad de la procesión de antaño quedó reducida a un paseo y destacó la absoluta ausencia de los famosos ataúdes que, desde tiempos remotos, inmortalizaron esta celebración.

Ya no hubo problemas de tráfico y las personas asistentes encontraron sitio de sobra para seguir los actos religiosos y lúdicos. Desde hace varios años, el enfrentamiento con el párroco ha motivado la prohibición de las promesas y, fundamentalmente, la de acudir a la procesión dentro de un féretro.

Uno de ellos permanecía apoyado en un muro por si aparecía algún ofrecido, pero nadie se sintió atraído por la promesa a la patrona de los resucitados. Tampoco hubo amortajados visibles. A primera hora y lejos de los focos de las cámaras, cuentan que una persona dio la vuelta a la iglesia de rodillas.

Un momento de la procesión junto a la iglesia.

Un momento de la procesión junto a la iglesia. / ANXO GUTIÉRREZ

El público permanecía expectante antes de la salida de la procesión. Muchos creían que las cajas mortuorias aparecerían por algún camino, separadas del acto religioso, como ocurrió hace dos años, pero en esta ocasión no fue así.

«El santuario está muy bonito desde que se arregló y todo iba bien, pero el cura se volvió a torcer», decía una devota. «No hay razón alguna para que esté de esa forma contra la tradición», añadía.

«Nosotros venimos por la tradición de los ataúdes. Es algo que diferenciaba esta fiesta de otras, pero ahora ya no tiene interés», indicaba otra asistente mientras esperaba, sin demasiada esperanza, algún gesto que recuperase la imagen más conocida de la romería.

La falta de público reduce las ventas e incluso los donativos para la iglesia. Lo primero preocupa especialmente a los feriantes, que ayer ya instalaron menos puestos que en ediciones anteriores. También se percibió una menor presencia de visitantes llegados de fuera, atraídos durante décadas por una tradición singular que había cruzado fronteras.

Los fieles durante la misa.

Los fieles durante la misa. / ANXO GUTIÉRREZ

Por lo que pudiera pasar, varios fotoperiodistas se situaron cerca del único féretro, esperando la salida de la imagen en procesión. Nadie movió la caja hasta que la santa se retiró. Después, el ataúd siguió en el mismo lugar, convertido en un objeto decorativo y en el símbolo más evidente de una celebración que pierde poco a poco aquello que la hacía diferente. Hoy hay otra oportunidad y si alguien se salva este año puede ofrecerse a Santa Marta en 2027.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents