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Feira Vella, medio siglo de polémicas

En la Ponteareas de los años ochenta, los periódicos hablaban de una lucha vecinal auspiciada por los partidos de izquierda. Se trataba de conservar el parque público de Feira Vella frente a la construcción de edificios administrativos. Hoy, los mismos partidos cuestionan el derribo de un inmueble para plantar árboles

Vecinas y vecinos de Ponteareas se concentraron para protestar por el derribo de un edificio.

Vecinas y vecinos de Ponteareas se concentraron para protestar por el derribo de un edificio.

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Ponteareas

Era el año 1984 y Ponteareas estaba revolucionada. En las aulas, algunos profesores hablaban del «crimen» que quería perpetrar el Ayuntamiento al cortar los árboles de lo que entonces se conocía como la antigua feria del ganado. Los líderes de los distintos partidos de izquierda se movilizaron, se creó una asamblea ciudadana y Ponteareas vivió su primera gran movilización desde la llegada de la democracia —apenas nueve años antes—, una protesta a la que asistieron unas 500 personas.

El movimiento buscaba evitar que en aquel solar, que incluso estuvo a punto de ser clasificado como monte vecinal, se construyesen edificios administrativos. Frente a ellos estaba el alcalde José Castro —padre de la actual alcaldesa—, que consideraba aquel espacio céntrico como el lugar ideal para dotar de servicios a una comarca en crecimiento.

Hubo vecinos que se encadenaron a los árboles e hicieron guardia permanente para impedir cualquier tala. Casimiro Ucha, del PCG, o Gonzalo Caballero, del PSOE, estaban al frente de aquella reclamación vecinal. «Creíamos que teníamos que luchar porque era un espacio único que podíamos perder», explica José, uno de los participantes.

Recortes de FARO de los años 80 sobre la polémica de Feira Vella.

Recortes de FARO de los años 80 sobre Feira Vella. / FdV

Su objetivo se logró solo en parte. El parque de Feira Vella tuvo que convivir con edificios como el de Hacienda, los juzgados, que se hicieron después, Telefónica y el inmueble de ventanas pequeñas, con aspecto de comisaría, que era la escuela infantil.

Ahora la polémica ha dado la vuelta. El Concello, presidido por Nava Castro, ha decidido ampliar el parque de Feira Vella e intentar integrarlo en el entorno urbano y, para ello, programó el derribo de la vieja guardería. Una plataforma encabezada también por los partidos de izquierda ha organizado una campaña de protestas con el propósito de impedirlo.

Razonan que se invirtieron en él fondos europeos recientemente y que se trata de patrimonio local, y acusan al gobierno local de «despilfarro absoluto de dinero público». Ahora es el Concello quien defiende el parque público recordando que el edificio no tiene valor arquitectónico alguno: «Pretendemos ganar espacio verde público para todas las vecinas y vecinos». Sea como sea, la Feira Vella está de nuevo en el centro de la polémica.

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