Fiesta de interés turístico de Galicia
A Guarda, al ritmo de los bombos, se tiñe de tinto
Más de 15.000 personas tomaron el Monte Santa Trega de A Guarda para disfrutar de las Festas do Monte, con una de las romería más singulares de Galicia. Aquí las bandas marineras marcan el ritmo de la fiesta y el vino obliga a los asistentes a prometer volver el próximo año

Una de las bandas marineras durante la subida al monte. / Pedro Mina
Si hay un día del año que los vecinos y vecinas de A Guarda esperan con especial ilusión es el domingo de la subida al Monte Santa Trega, convertida en una de las romerías que más representan la idiosincrasia de Galicia. Y es que, hay comida, vino, música popular y unas vistas panorámicas a la desembocadura del Miño difíciles de superar. El único peaje que hay que pagar es subir caminado a lo alto del monte, que se localiza a más de 340 metros sobre el nivel del mar. Pero merece la pena. Así lo atestiguan las más de 15.000 personas que ayer decidieron emprender la subida al Santa Trega y, una vez arriba, disfrutar de una jornada marcada por el sol y jurar con vino tinto que repetirán la experiencia el año próximo.

Un grupo de amigos provistos de vino. / Pedro Mina
Durante toda la mañana se sucedieron los grupos de caminantes que subieron a la cima del Santa Trega. Lo hicieron al ritmo de los bombos que tocaron las más de veinte bandas marineras. Estas bandas, con nombres como Banda Negra, Mau Mau, Banda Roja, Os Despistados, Nova Semente o Os de Corea, son el alma de esta fiesta. Son intergeneracionales y cada una tiene su propio uniforme y bandera. Suben al monte tocando los bombos y, una vez arriba, todos sus integrantes comen juntos, cada año en el mismo sitio.

Comida popular en Santa Trega. / Pedro Mina
Solo la suma de los miembros de las bandas marineras roza las 5.000 personas. A estas hay que añadir varios miles de personas más. Vecinos y vecinas de toda la comarca del Baixo Miño y forasteros que eligen este fin de semana para visitar a sus familiares y amigos gallegos para coincidir con la Festa do Monte, mal conocida a veces como «Festa do Viño», por la cantidad de tinto que se vierte este día.
Litros y litros de vino volvieron a teñir ayer las ropas de quienes no faltaron a esta cita, declarada de interés turístico. Comenzaron el día vestidos de blanco y acabaron de morado. Algunos por la pura diversión de tirarse vino unos a otros, y otros a consecuencia de cumplir con la tradicional «jura». Esta consiste en beber a morro de garrafas de vino, prometiendo repetir el año que viene; un ritual heredado de las gentes del mar.

Asistentes con las camisetas teñidas de tinto. / Telmo Alonso
Hubo quienes realizaron la «jura» nada más llegar a la cima del Santa Trega, mientras que otros esperaron a después de comer. Los más madrugadores ocuparon las zonas a la sombra y desplegaron manteles, sillas y empanadas. Otras personas prefirieron subir más ligeros y «apañarse» con un bocadillo. «Lo importante es estar juntos», coincidieron varios grupos.
Al caer la tarde las bandas marineras iniciaron el descenso, y con ellas, el resto de personas que disfrutaron de un domingo soleado en el Monte Santa Trega. Ya abajo realizaron la tradicional «desfeita», momento en el que las bandas se separan, al ritmo de los bombos, las gaitas y las panderetas. Hubo quien siguió de fiesta, sin dejar de golpear las mazas contra el bombo; una banda sonora que se apaga hoy, con el último día de las Festas do Monte, que este año coorganizó el Concello de A Guarda. Como fin de fiesta, hoy a medianoche tendrá lugar la gran tirada de fuegos artificiales, que congregará a cientos de personas en el puerto guardés.
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