Cita gastronómica
A Guarda celebra su Festa da Langosta: cocina marinera contra la ola de calor
El puerto de A Guarda es el mejor refugio climático este fin de semana, pues acoge una de las citas gastronómicas más importantes del verano, donde la langosta es protagonista y tampoco faltan otros mariscos

Jose Lores
Del mar al plato. A Guarda ha celebrado este sábado una multitudinaria Festa da Langosta e Cociña Mariñeira, una de las citas gastronómicas más importantes del verano en las Rías Baixas, que atrae no solo a vecinos y vecinas de la comarca, sino también a turistas que eligen el Baixo Miño para escapar de la rutina. Algunos incluso hacen coincidir sus vacaciones estivales con esta fiesta gastronómica, que se celebra cada primer fin de semana de julio, para probar las delicias del mar, donde reina la langosta, que este año se despachó entera a un precio de 48 euros en todos los puestos que sirvieron esta y otras degustaciones bajo la carpa del puerto guardés.
Allí, junto al mar y con buena gastronomía, soportaron mejor la ola de calor las miles de personas que desde el viernes disfrutaron en algún momento del día de esta fiesta. Por segundo año consecutivo, el Concello anticipó la apertura de la carpa al viernes al mediodía, aunque esperó a última hora de la tarde para su inauguración oficial con la lectura del pregón a cargo de Tonhito de Poi, cantante y compositor gallego, conocido por ser miembro fundador de Herdeiros da Crus. El mismo Tonhito de Poi fue el encargado de poner música a la noche junto a Os Inconmesurables.
Este sábado, al margen de la gastronomía, también hubo una interesante propuesta musical con la actuación de la Rondalla de CRC Torroso de Mos, con más de un centenar de integrantes que realizaron un pasacalles por el puerto y actuaron frente a la carpa. El mismo escenario que está recorriendo las pantallas de cine de todo el país gracias a la película «Rondallas», de Daniel Sánchez Arévalo, cuyas escenas principales se grabaron precisamente con el puerto guardés como telón de fondo.
Este domingo, la carpa vuelve a abrir a las 11 horas, aunque media hora antes el grupo tradicional A Boalleira ya despertará a los vecinos y vecinas de la villa con un pasacalles. Es el último día para poder disfrutar de los manjares marineros, ya que, además de la langosta, que incrementó su precio respecto al año anterior, de 40 a 48 euros; los cuatro restaurantes que instalaron sus puestos en la carpa, O Roxo, Xeito, O Cangrexal y Casa Olga, ofrecen también una variada selección de tapas como percebes, nécoras, calamares, berberechos, croquetas, chipirones, mejillones, paella marinera, navajas o camarones, a precios que van desde los 6 euros la vieria hasta los 19 euros del pulpo, las zamburiñas o las cigalas. Y de postre, aunque es casi obligatorio pedir la rosca de yema de A Guarda, también hay otras opciones dulces, como cañitas de crema, filloas rellenas, tarta de almendra o tarta de mirabel.
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