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Senderismo accesible

Una ruta para no dejar a nadie atrás

Un equipo de voluntarios acompañó a personas con movilidad reducida en un itinerario adaptado organizado por el Concello de O Rosal por la sierra portuguesa del Gerês

El grupo de voluntarios, junto a personas con movilidad reducida durante la ruta por la sierra portuguesa de Gerês.

El grupo de voluntarios, junto a personas con movilidad reducida durante la ruta por la sierra portuguesa de Gerês.

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O Rosal

Hay caminos que no se olvidan por el paisaje, sino por las personas que ayudan a recorrerlos. En O Rosal, la inclusión volvió a abrirse paso entre senderos imposibles con una nueva salida adaptada en Joëlette, la silla todoterreno que permite a personas con movilidad reducida disfrutar de la montaña, del deporte y de la naturaleza sin quedarse atrás.

La última aventura llevó al grupo hasta la sierra portuguesa del Gerês, en una exigente ruta de cerca de 25 kilómetros entre pendientes, zonas rocosas y pasos de gran dificultad. Allí, donde muchas veces apenas existe un sendero, avanzó también la Joëlette, guiada por un equipo de voluntarios y voluntarias que, entre relevos, esfuerzo físico y coordinación, lograron que la experiencia fuese posible.

La escena más emocionante llegó durante el descenso a un antiguo «foxo dos lobos», una construcción tradicional utilizada antiguamente para la caza de lobos y situada en un enclave de acceso muy complicado. Con paciencia, precisión y trabajo en equipo, el grupo consiguió bajar la silla hasta el lugar, en una imagen que resume el espíritu de estas rutas: nadie avanza solo.

Detrás de cada salida hay entrenamiento, organización y muchas horas de preparación, pero también una enorme implicación emocional. Lo sabe bien la alcaldesa de O Rosal, Ánxela Fernández Callís, que quiso poner en valor «la inmensa calidad humana» de las personas voluntarias. «Hay mucho esfuerzo detrás de cada ruta, pero sobre todo existe una idea compartida: que todas las personas tienen derecho a vivir la naturaleza y el deporte sin barreras», señaló.

También participó activamente en la jornada la concejala de Bienestar Social, Beatriz Rodríguez, que reconoció el fuerte impacto emocional de la experiencia. «Ver cómo el grupo se cuida, se coordina y se esfuerza para que otra persona pueda llegar a lugares que parecían inaccesibles demuestra que la inclusión es caminar juntos», afirmó.

Discamino

El proyecto cuenta además con el respaldo de Discamino, entidad encargada del mantenimiento y puesta a punto de la Joëlette. Gracias a esta colaboración, el Concello mantiene activo un servicio permanente para que personas con movilidad reducida puedan participar en rutas adaptadas acompañadas por voluntariado formado específicamente para ello.

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