«Soy un adicto al Camino; llevo 50»
El tudense Dámaso Rodríguez llegó ayer a Tui tras 36 días caminando con el objetivo de conectar Alcalá de Henares con la ciudad fronteriza a través de cuatro rutas jacobeas, la última desde Santiago a Tui en sentido contrario

Dámaso Rodríguez, ayer, en el pórtico de la catedral de Tui. / J.B.
Hay tantos caminos como peregrinos, y, desde luego, ninguno como el realizado por el tudense Dámaso Rodríguez, que llegó ayer a Tui tras realizar la ruta jacobea desde Alcalá de Henares hasta Tui, con parada en Compostela. Fueron 36 días caminando, siguiendo un itinerario que bautizó como «Cruzando Camiños» y que partió del Camino Complutense, una ruta que conoce bien porque es el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Complutense de Alcalá de Henares. Con este camino que lo trajo de nuevo a casa, Dámaso completó su ruta jacobea número 50. «Soy un adicto al Camino», confiesa.
Esta «adicción» empezó en 1972, cuando realizó el Camino Francés. Entonces no era como ahora. «Aún no estaba señalizado, no había albergues, iba con tienda de campaña y dormía en cualquier sitio», recuerda este experto peregrino, que incluso llegó a pasar la noche en un calabozo de la Guardia Civil por compasión de la Benemérita. Ese primer Camino lo enganchó, y luego vinieron todos los demás, una afición que compaginó con su trabajo de inspector jefe de la Policía Nacional, destinado en Madrid.
Con 50 Caminos a sus espaldas, y a sus pies, Dámaso es un fiel defensor de que «el Camino hay que hacerlo solo», pues lo define como «un encuentro con uno mismo». «El Camino no se anda, hay que vivirlo, y hay que sentirlo», recalca el tudense, apuntando también a la espiritualidad de las rutas que llevan a Santiago, así como al encuentro con personas de otras culturas. «Durante el Camino se abren a ti y te acaban contando su vida; traen las mochilas cargadas de muchos problemas», indica Dámaso, que, tras completar medio centenar de rutas jacobeas, no sabe con cual quedarse. «El que más he sentido es el Francés y el Primitivo; aunque el más bello para mí es el de Invierno desde Ponferrada», explica.
Conocedor de todas las rutas que llevan a Compostela, se dio cuenta de que por ellas podía llegar a Tui y emprendió el viaje a principios de abril. Empezó en Alcalá de Henares, por el Camino Complutense hasta Segovia, donde enlazó con el Camino de Madrid hasta Sahagún. En Sahagún tomó el Camino Francés y llegó a Santiago de Compostela, donde siguió por el Camino Portugués, en sentido contrario, hasta Tui. En total, recorrió 1.165 kilómetros.
Ya en Tui, fue recibido ayer en la casa del Concello por el alcalde, Enrique Cabaleiro, que lo obsequió con una escultura en piedra con el logo del 800 aniversario de la catedral tudense. Cumplió así su objetivo de conectar Alcalá de Henares con su Tui natal, dos ciudades que, dice, tienen mucho en común.
Con la satisfacción de haber completado su peregrinación número 50 a sus 71 años, Dámaso vuelve a Madrid con familia tras más de un mes en ruta, aunque ya tiene en la cabeza su próximo objetivo: el Camino Portugués por la Costa. ¡Buen Camino! n
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