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Espadanas de San Xurxo, tradición viva

La tradición de las espadanas en las fiestas de Santa Bárbara en San Xurxo de Salceda está plenamente recuperada: si en 2025 desfilaron tres de estos elementos en la procesión, este año ya fueron cinco

Varias espadanas en el «torreiro» de fiestas de San Xurxo, en Salceda.

Varias espadanas en el «torreiro» de fiestas de San Xurxo, en Salceda. / TERE PÉREZ

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Salceda

La parroquia de San Xurxo, en Salceda de Caselas, dio un nuevo impulso a la recuperación de sus tradiciones. El desfile de espadanas, que regresó hace varios años tras décadas sin celebrarse, continúa ganando fuerza y consolidándose como uno de los momentos más emblemáticos de las fiestas de Santa Bárbara. Este año aumentó el número de estos elementos decorativos y tradicionales: de las tres espadanas que hubo en 2025, «ahora fueron cinco», apunta el presidente de la comisión de fiestas, Juan Dauzón.

Así, si el regreso de esta costumbre, «que da colorido y distinción a las fiestas», ya había despertado entusiasmo, la edición de este año confirmó su arraigo. Los barrios de Vendanova, Carretera Abaixo, Laxe, Outeiro, Condide y Mariña realizaron sus creaciones colectivas para la celebración, una muestra del creciente interés vecinal por mantener vivo este legado, interrumpido desde los años ochenta.

Detrás de cada espadana hay días de trabajo colectivo. Vecinos y vecinas se organizan para diseñar y decorar estas singulares estructuras, adornadas con roscas y otros elementos tradicionales, como muñecas de porcelana.

Un momento de la procesión de Santa Barbara, en San Xurxo. Salceda.  TERE PÉREZ

Un momento de la procesión de Santa Barbara. / TERE PÉREZ

Aunque la tradición es antigua, también ha sabido adaptarse a los tiempos: grupos de mensajería y redes vecinales facilitan hoy la coordinación de quienes colaboran en su elaboración.

El día grande, la música marca el inicio del recorrido. La banda acompaña a participantes y vecinos hasta la plaza de San Xurxo, donde las espadanas se exhiben antes de dar paso a otro de los momentos más esperados: la puja de Santa Bárbara.

La subasta, además de ayudar a financiar las fiestas, se ha convertido en una auténtica expresión de identidad colectiva.

Las fiestas finalizaron el lunes, tras cuatro días de éxito organizativo en una parroquia donde la comisión se forma con un representante de cada barrio. «Creo que todo salió bien», concluye Dauzón.

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