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El crimen de Soufian «no fue una pelea, sino una cacería», según la acusación

El acusado será el último en declarar, a petición de su abogado, que insiste en su inocencia

El fiscal citó la prueba «crucial» del ADN y múltiples indicios

Florian Rama, acusado de matar a Soufian Mraha, en la primera sesión del juicio, este lunes.

Florian Rama, acusado de matar a Soufian Mraha, en la primera sesión del juicio, este lunes. / Salvador Sas

Salceda de Caselas

Casi siete años después de la muerte a cuchillazos del joven Soufian Mraha a las puertas de un local de copas en Salceda de Caselas, el presunto autor del crimen, el albanés Florian Rama, que logró escapar de la justicia hasta enero de 2024, se ha sentado finalmente en el banquillo de los acusados en la primera vista del juicio con jurado popular que comenzó este lunes en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Tanto la acusación particular como la Fiscalía solicitan para Florian 25 años de prisión por matar a Soufian, durante lo que, según el abogado de la acusación, «no fue una pelea, sino una cacería».

Aunque estaba prevista la declaración del acusado en esta primera vista, Florian será el último en testificar tras solicitarlo su abogado, que asumió la causa a finales del año pasado, tras la renuncia de un letrado anterior. El actual abogado defensor dijo en la sala que «mi cliente todo el tiempo me ha dicho que es inocente» y apeló al jurado a valorar la presunción de inocencia y el principio de duda razonable.

En relación a su defensa, el fiscal destacó que, hasta ahora, el acusado siempre ha guardado silencio, y que su defensa no ha propuesto «ninguna prueba, ningún perito, ningún informe» y «ni siquiera ha formulado un escrito de defensa». «Esto es muy raro; es la primera vez que me encuentro con algo así en mis 30 años de experiencia», indicó el fiscal, al margen de enumerar las múltiples pruebas que señalan a Florian como autor de la muerte de la víctima.

Sobre esto, el fiscal citó indicios como que, aunque el acusado tenía domicilio en Vigo, su teléfono móvil lo situaba en la zona de los hechos durante la madrugada; y también añadió como prueba «crucial» la coincidencia de ADN en un rastro de sangre hallado en las inmediaciones del lugar de la agresión. Igualmente, tres testigos los reconocieron en reseñas policiales.

Ante lo alegado por la Fiscalía, el letrado del acusado rebatió que el rastro de sangre atribuido a Florian estaba lejos del lugar del crimen y que los datos de telefonía móvil lo sitúan en un radio de hasta dos kilómetros de distancia.

«Crueldad extrema»

Por su parte, el abogado de la acusación insistió en que todas las evidencias demuestran que el acusado «buscó» a la víctima y, tras separarlo de sus amigos, lo acuchilló con una «crueldad extrema», de manera «súbita y sorpresiva» cuando estaba indefenso.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 8 de junio de 2019. Según recoge el escrito de acusación, a las 04.50 horas, la víctima se encontraba en la terraza del bar La Parchita con unos amigos y el agresor, de nacionalidad albanesa, se acercó a él y, tras charlar un breve instante, le recriminó, de forma violenta, que le hubiera tirado la copa, lo empujó, lo cogió por la camiseta, a la altura del hombro, y comenzó supuestamente a forcejear con él al tiempo que lo llevó en dirección al Ayuntamiento.

En el camino, el agredido cayó al suelo y el acusado sacó supuestamente por sorpresa un cuchillo que le clavó hasta en tres ocasiones en zonas vitales, tras lo que salió corriendo. Soufian logró levantarse y salir detrás del acusado hasta que llegó a un banco situado frente al consistorio en el que se sentó agarrándose la zona del estómago. Reanudó la marcha, pero después cayó desplomado y falleció debido a las heridas causadas por un arma blanca, con perforación del corazón.

Solo horas después, la Guardia Civil detuvo por error a un vecino del municipio, lo que hizo todavía más singular este caso, y al que se empleó a fondo la Policía Judicial de la Guardia Civil, que, tras una laboriosa investigación, en enero de 2024 logró localizar al sospechoso, Florian, que fue detenido por agentes británicos en colaboración con las autoridades españolas. Inmediatamente, fue extraditado a Galicia y cumple prisión provisional desde entonces.

El juicio continúa mañana martes en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Faltan por declarar 17 agentes de la Guardia Civil y cinco peritos, así como el propio acusado.

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