Don Eloy, el párroco poeta de Mos que se inspira en mujeres de mala vida y hombres jugadores: «No trato de ser espiritual, para eso ya hay grandes santos»
El párroco Perales se estrena como escritor con la publicación de «Hotel», un conjunto de poemas que narran una historia trágica cuyos protagonistas no son los que se esperaría de un cura

Eloy Perales, párroco de Mos y autor de «Hotel». / Anxo Gutiérrez
«Cuando uno llega al ecuador de la vida, empieza a ser uno mismo y ya no imita a nadie». Con este sentimiento, don Eloy, párroco de Tameiga, Dornelas, Guizán y Louredo, acaba de desempolvar una afición que practica incluso desde antes de decidir que quería entregar su vida al servicio de Dios. «Mis primeros versos se los dediqué a una jovencita que iba a la playa de Aldán, en Areacova, por la que sentía inquietudes, entre los 12 y 13 años», recuerda Eloy Perales, que ahora, con 46 años, ha publicado su primer libro de poemas, «Hotel», cuyos arquetipos de protagonistas no son los que se esperaría de un cura: un hombre y una mujer «de mala vida».
El párroco presentó ayer su poemario en el Pazo de Mos con los mismos nervios que ese joven en la playa de Aldán frente a la chica que le gusta. «Dios me dio el don de comunicar, pero soy un gran tímido», reconocía don Eloy horas antes de la presentación, agradeciendo al Concello la oportunidad de poder presentar su libro en un lugar tan emblemático como el Pazo de Mos. «En Mos estoy encantado», reconoce el párroco, natural de Cangas, apuntando que, como escritor novel, «tengo mucho campo ganado porque la gente me conoce por mi faceta de sacerdote». «Antes me venían a pedir una misa y ahora vienen a que les firme el libro», bromea.
Aunque siempre disfrutó escribiendo, dejó aparcado el bolígrafo cuando ingresó en el Seminario Mayor San José de Vigo en 2005. «Incluso le pedí a Dios que me quitara el don de escribir porque lo pasaba muy mal. Uno sufre escribiendo y releyendo», cuenta el cura poeta, a quien le brotó de nuevo el gusanillo cuando terminó su formación en el Seminario. Sus referentes son Federico García Lorca y Antonio Machado, y su inspiración Castilla y León, tierra que considera su segunda casa. «Todos los viajes que hice a Segovia y Valladolid me inspiraron», detalla don Eloy, que además de párroco en Mos es capellán del tanatorio Vigo Memorial y de la residencia Doral.
Aunque calcula que lleva 25 años escribiendo, es ahora cuando se ha decidido a recopilar sus poemas en «Hotel». «A mucha gente le llama la atención cómo un cura le pone a un libro de poesía «Hotel», cuenta, reconociendo que el título «puede crear cierto morbo en el buen sentido de la palabra». En cambio, explica que «el hotel es una metáfora del tránsito de la vida; si hacemos las cosas bien, Dios nos premiará en la otra vida».
Además, «Hotel» también es el nombre de uno de los poemas que integran el libro. En este sentido, explica que, aunque se trata de poemas independientes, juntos cuentan una historia, de la que son protagonistas «una mujer de no buena vida que vende sus atributos y su cuerpo y un hombre jugador de cartas». «No trato de ser espiritual, para eso ya hay grandes santos; es una historia trágica, un reflejo de la sociedad un poco alterada en la que vivimos actualmente», puntualiza don Eloy, para quien su afición por la escritura y su trabajo como párroco se retroalimentan. «El tanatorio me sirvió de escuela para escribir», confiesa el capellán del Vigo Memorial, a quien le gusta escuchar las historias de la gente porque «hasta la sonrisa de una persona mayor me lleva a un poema», dice el autor de «Hotel», quien tiene en la tinta sobre el papel una vía de escape porque «hoy en día los curas estamos muy asfixiados por la falta de relevo generacional».
Con «Hotel», autopublicado y disponible a través de Amazon, don Eloy inicia una trilogía que completará con «Andén» y «Magenta». «Andén» ya está en marcha y consistirá en un relato largo con combinación de poesía, ambientado en Mos, en la estación de tren de Os Valos. «Contará la historia entre Gregorio y Julia. Julia, a través de sus viajes, describirá a Gregorio la España de interior», avanza el cura poeta de Mos, reconociendo un estilo literario «un poco melancólico». «Cuando la gente lee mis poemas, a veces me preguntan dónde está Dios y yo les digo que Dios está en el corazón del hombre», responde don Eloy, haciendo hincapié en que «sin poesía y sin Dios no seríamos nada».
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