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Las «burras» se estrenan en redes

Cerca de 300 caballos y 55 potros inauguran la temporada de curros en A Valga con «influencers» y promotores turísticos invitados por primera vez al espectáculo etnográfico

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Oia

«Burras» en el sur y «bestas» en el norte. Así se llama en Galicia a los animales que conforman uno de los últimos reductos de caballos salvajes criados en libertad en Europa. A su alrededor, todo un microcosmos marcado por tradiciones ancestrales que ayer puso en marcha en A Valga, en el municipio pontevedrés de Oia, la temporada de rapas, los rituales que sirven para identificar a fuego a los nuevos potros y dejar la manada lista para afrontar, con las crines bien cortas, el verano, sus temperaturas y sus insectos. Fueron cerca de 300 los ejemplares adultos y 55 potros los que pasaron por el curro, como se denomina al recinto en el que se reúnen los animales y, por extensión, la propia ceremonia, y cientos los espectadores que aplaudieron una vez más esta muestra de etnografía en estado puro.

Se trata de una costumbre prehistórica, como reflejan diversos petroglifos de más de 4.000 años el entorno, que trasciende fronteras. Cámaras de televisión de diversos países han recogido en diversas ocasiones las sobrecogedoras imágenes de los curros y ayer fueron influencers y expertos en turismo y medio ambiente los que visitaron por primera vez A Valga para contar al mundo la pintoresca jornada. Lo hicieron de la mano de Ruraltxa!, un proyecto de las universidades de Santiago y A Coruña para impulsar las actividades tradicionales de montaña vinculadas a la conservación de hábitats como motor de desarrollo económico del rural. Para ellos se organizaron paseos en caballos de pura raza gallega —los garranos, con características únicas como la capacidad de alimentarse de toxo para habitar en el monte autóctono—, un concurso de encabestrado y talleres de petroglifos en arcilla y de calcomanías con marcas tradicionales, como las que se imprimen con hierro incandescente en la piel de los équidos para conocer a quién pertenecen.

Pero ninguna de las actividades asombró tanto a los invitados como el momento cumbre de la jornada. Ese en que la cuadrilla se adentra en el curro para doblegar a los animales tras un combate cuerpo a cuerpo con el mismo final de siempre pero con capacidad para subir la adrenalina del público casi tanto como la de los protagonistas.

Una culminación de infarto para un guion redondo que empieza al amanecer con la búsqueda de los ejemplares por la Serra da Groba para llevarlos al curro y continúa con la comida campestre para reponer fuerzas antes de finalizar el trabajo.

El calendario de curros del sur de Pontevedra prosigue el primer domingo de junio en Torroña y el segundo, en Mougás. Los dos siguientes serán en Morgadáns y San Cibrán, ya en Gondomar.

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