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Presbíteros renuevan su promesa sacerdotal en la misa crismal de la catedral de Tui

El obispo puso en valor el compromiso de los eclesiásticos con la diócesis y la comunidad

El obispo Antonio Valín, ayer, durante la misa.

El obispo Antonio Valín, ayer, durante la misa. / Pablo H. Gamarra

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Tui

La catedral de Tui acogió ayer la celebración de la misa crismal, presidida por el obispo Antonio Valín y que contó con la presencia del emérito Luis Quinteiro, además de miembros del cabildo catedralicio, sacerdotes, diáconos, religiosos, peregrinos y fieles diocesanos. Durante la celebración, los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso con Cristo y su vocación ministerial.

Tal y como subrayó Antonio Valín, la renovación de las promesas sacerdotales supone reafirmar «la vocación de discípulos misioneros, caminantes que salen al encuentro de Cristo, presente en las calles, pueblos y ciudades». «Por eso lo hacemos delante del pueblo y con el pueblo, para que sean testigos de nuestro compromiso», añadió.

La misa crismal es una ocasión en la que toda la diócesis es convocada alrededor del obispo para manifestar la comunión y el compromiso con la iglesia y la sociedad que peregrina en la zona. «Es el momento adecuado para volver al amor primero y al día de nuestra ordenación, una oportunidad para pensar sobre nuestra razón de ser sacerdotes, ver nuestras motivaciones y responder mejor a los retos que se presentan en cada momento», aseguró el obispo.

Antonio Valín agradeció la entrega pastoral y el ministerio de todos los sacerdotes, a los que agradeció su servicio «por tanto bien silencioso, por el perdón y el consuelo» que transmiten en nombre de Dios. Recordó además que varios de los sacerdotes que renovaron ayer sus promesas atienden varias parroquias.

La misa crismal celebrada ayer en la catedral de Tui fue la primera presidida por Antonio Valín como obispo. Fue ordenado y tomó posesión de su cargo al frente de esta diócesis hace ya nueve meses, y se mostró muy emocionado. «Este presbiterio es mi familia y la diócesis mi casa, me doy cuenta de lo bendecido que soy por esto y vale la pena entregar la vida, loas ilusiones y los sueños por todos vosotros, por la iglesia santa de Tui-Vigo», declaró ante toda la comunidad religiosa presente ayer en la misa crismal.

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