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La discapacidad no supone una barrera para María Codesido

La joven de Soutomaior cursa el Bachillerato Internacional en Noruega becada por la ONCE

La joven María Codesido (dcha.), con la bandera gallega junto a una compañera en Noruega.

La joven María Codesido (dcha.), con la bandera gallega junto a una compañera en Noruega. / FdV

Antonio Pinacho

Antonio Pinacho

Soutomaior

Una joven con discapacidad de Soutomaior, María Codesido, cursará este año el Bachillerato Internacional en el UWC Red Cross Nordic College de Noruega, uno de los centros de la red Colegios del Mundo Unido, gracias a la obtención de una beca de la Fundación ONCE. Codesido, de 17 años, terminó su formación en la ESO con matrícula de honor en el CPR Santiago Apóstol de Soutomaior.

Durante el pasado año académico formó parte de un club de debate y un club de ciencias en su centro escolar. “En el primero debatimos distintos temas de la actualidad y debemos de ser capaces de posicionarnos en ambas posturas, lo que nos ayuda a tener una mente más abierta y ponerse en la situación de los otros, mientras que en el club de ciencias buscamos problemas actuales como el calentamiento global e intentamos solucionarlos aplicando los estudios y soluciones a nuestra comunidad”, explica María.

"Espero poder aprender de otras culturas y ampliar mi punto de vista sobre el mundo"

Tiene displasia esquelética, una afección congénita que afecta al crecimiento y desarrollo de los huesos debido a alteraciones genéticas, aunque no le impide ser una gran apasionada del deporte. En verano practica surf, paddle surf, windsurf... y en invierno snowboard. “En general me gustan los deportes y las actividades que conllevan adrenalina”, señala. También es aficionada a la natación y la música, donde formó parte de una banda de la localidad.

María Codesido, con la camiseta del Celta en Noruega.

María Codesido, con la camiseta del Celta en Noruega. / FdV

“Mi discapacidad es parecida a la acondroplasia, así que principalmente es una cuestión de altura; cosas tan básicas como timbrar o el aseo personal eran bastante difíciles (algunas imposibles) sin las operaciones de alargamiento óseo”, explica María ya instalada en Noruega. Se siente afortunada por haber obtenido esta beca de la que espera que le haga crecer como persona, “poder aprender de otras culturas y ampliar mi punto de vista sobre el mundo, ser consciente de otra realidad y poder trabajar en una comunidad con ideas diversas pero un objetivo y entusiasmo común”, apunta.

Ampliar horizontes

María afronta esta nueva experiencia con el reto que supone alejarse completamente de su rutina, “enfrentar este desafío sin nadie de mi círculo y empezar una nueva etapa en un país desconocido, con una nueva cultura”. En este sentido, confía en que el tiempo y las ganas hagan más fácil la adaptación. “Creo que me va a ayudar a madurar y a adaptarme a las adversidades del mundo”, subraya.

Respecto al colegio que ha elegido, el UWC Red Cross Nordic, explica que le interesa la cultura nórdica. “Es diferente a la cultura mediterránea y me ayudará a ampliar horizontes. Además me interesa su relación con la Cruz Roja con su programa de competencias básicas”.

María se muestra muy agradecida a Fundación ONCE por esta beca y espera aprovechar al máximo esta experiencia. “Llevo una semana en Noruega y la experiencia está siendo increíble”, reconoce.

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